Calle Pagés del Corro: la Cava, los corrales y la soleá
Why is it significant?
Mira lo larga y recta que es la calle Pagés del Corro, cómo corre paralela al río por detrás de las casas: no es casualidad. Aquí había un foso, una cava excavada para defender el barrio, que con el tiempo se rellenó y se convirtió en calle.
Key Facts
| Place | Calle Pagés del Corro: la Cava, los corrales y la soleá |
|---|---|
| Address | Calle Pagés del Corro, 41010 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.38310, -6.00260 |
| Part of Walk | Triana, la otra orilla de Sevilla: flamenco, cerámica y cofradías |
| Generated | Generated |
Mira lo larga y recta que es la calle Pagés del Corro, cómo corre paralela al río por detrás de las casas: no es casualidad. Aquí había un foso, una cava excavada para defender el barrio, que con el tiempo se rellenó y se convirtió en calle. Y en un tramo de esa cava vivía tanta familia gitana que el barrio lo bautizó a su manera: la Cava de los Gitanos.
Muchos de aquellos hombres eran herreros. Tenían sus fraguas a pie de calle, y al compás del martillo sobre el yunque cantaban. De ese cante sin guitarra, solo voz y golpe, nace el martinete, uno de los palos más antiguos y más duros del flamenco. Si alguna vez lo oyes, piensa en esta calle: el ritmo es el de un martillo que no para.
La otra gran escuela fueron los corrales de vecinos: casas con un patio central y decenas de habitaciones alrededor, una familia por cuarto, una pila para lavar y un retrete para todos. Allí se celebraban bodas, bautizos y velatorios, y en todos se cantaba. De esas fiestas salió la soleá de Triana, cuyo nombre viene de soledad. Los aficionados recuerdan a cantaoras del siglo XIX como La Andonda, y a figuras como El Fillo, cuya voz ronca dio nombre a una forma de cantar: la voz afillá.
Todavía quedan algunos corrales en pie, como el de Herrera, a pocos pasos de aquí, aunque hoy sean viviendas muy distintas. Entra con la imaginación en uno: ropa tendida en el patio, macetas, una vecina que empieza a cantar mientras friega... y otra que le contesta desde el piso de arriba.
Esa Triana se rompió a mediados del siglo XX. La reforma urbana y la especulación expulsaron a buena parte de las familias gitanas hacia barrios nuevos de la periferia, y muchos corrales se derribaron. El flamenco sobrevivió, pero lejos de su cuna. Camina ahora hacia el río, hacia la torre que asoma entre los tejados: es la parroquia más antigua de Sevilla.