Calle Feria y El Jueves: la despensa del barrio
Why is it significant?
Ponte en el tramo norte de la calle Feria, mira calle abajo y escucha: carritos de la compra, persianas que suben, vecinas que se saludan de acera a acera. Estás en la despensa de media Sevilla, una calle que vive de comprar y vender desde hace siglos. Y si hoy es jueves, estás de suerte.
Key Facts
| Place | Calle Feria y El Jueves: la despensa del barrio |
|---|---|
| Address | Calle Feria, 41003 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.40050, -5.99150 |
| Part of Walk | Sevilla se come: mercados, tornos de convento y tabernas centenarias |
| Generated | Generated |
Ponte en el tramo norte de la calle Feria, mira calle abajo y escucha: carritos de la compra, persianas que suben, vecinas que se saludan de acera a acera. Estás en la despensa de media Sevilla, una calle que vive de comprar y vender desde hace siglos.
Y si hoy es jueves, estás de suerte. Por la mañana, la calle Feria se llena de los puestos de El Jueves, el mercadillo de cosas viejas que presume de ser el más antiguo de Sevilla; la tradición le atribuye raíces medievales. Entre lámparas, discos, libros y cachivaches imposibles, cualquier sevillano tiene una historia de una ganga encontrada aquí... y otra de un timo. Y entre puesto y puesto, siempre hay alguien con un cucurucho de algo frito en la mano.
Unos pasos calle abajo está el Mercado de Feria, uno de los mercados de abastos más antiguos de la ciudad. Dentro, la banda sonora la ponen los placeros, que así se llama en Sevilla a los vendedores del mercado, cantando el género y llamando a las clientas por su nombre. Huele a pescado recién llegado, a naranja, a aceituna aliñada y a suelo recién fregado, y el pescadero sabe quién quiere las pijotas limpias y quién prefiere limpiarlas en casa.
En los puestos de pescado verás acedías, pijotas, boquerones, chocos y cazón, todo lo que luego acaba en la sartén de una freiduría, y gambas y langostinos que llegan de la costa de Huelva y de Cádiz. En otros cuelgan chacinas de la sierra, se apilan quesos y se amontonan aceitunas aliñadas con ajo, tomillo e hinojo. Y en los últimos años algunos puestos sirven también de comer, así que a mediodía vecinos y visitantes se toman una tapa entre cajas de pescado.
La gracia de este barrio es que no es un decorado: aquí la gente sigue haciendo la compra de la semana, y los bares abren temprano para el café con tostada de los placeros. Baja ahora por la calle Feria hacia el sur, pasando junto al mercado, y sigue sin prisa, mirando las tiendas a pie de calle.