Pirámide Cestia y Porta San Paolo
Why is it significant?
Quédate en la acera y mira la pirámide blanca, afilada contra el cielo, encajada en un tramo de muralla antigua de ladrillo. Parece un error, un trozo de Egipto caído en Roma por descuido. Y, sin embargo, es uno de los monumentos mejor conservados de la época de Augusto.
Key Facts
| Place | Pirámide Cestia y Porta San Paolo |
|---|---|
| Address | Piazzale Ostiense, 00153 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.87660, 12.48110 |
| Part of Walk | El ojo de la cerradura y la colina de las ánforas: Aventino y Testaccio en Roma |
| Generated | Generated |
Quédate en la acera y mira la pirámide blanca, afilada contra el cielo, encajada en un tramo de muralla antigua de ladrillo. Parece un error, un trozo de Egipto caído en Roma por descuido. Y, sin embargo, es uno de los monumentos mejor conservados de la época de Augusto.
Después de que Roma conquistara Egipto, en el año 30 antes de Cristo, la ciudad enloqueció con todo lo egipcio: obeliscos, esfinges, dioses... y pirámides. Un rico magistrado llamado Cayo Cestio quiso una para su tumba. La inscripción cuenta que formaba parte del colegio de sacerdotes que organizaba los banquetes sagrados, y que la pirámide se terminó en trescientos treinta días. Mide unos treinta y seis metros, de ladrillo y hormigón revestidos de mármol blanco. Roma tuvo al menos otra pirámide, cerca del Vaticano, pero aquella fue demolida.
Esta sobrevivió gracias a una muralla. Hacia el año 270, el emperador Aureliano, temiendo las invasiones bárbaras, rodeó la ciudad de murallas nuevas, y sus constructores ahorraron tiempo aprovechando lo que ya existía. La pirámide quedó convertida en un trozo de la defensa. A su lado se levanta la puerta que los romanos llamaban Ostiense, hoy Porta San Paolo, donde arrancaba el camino hacia el puerto de Ostia y la basílica de San Pablo.
Busca las placas en la puerta. El 10 de septiembre de 1943, recién anunciado el armisticio de Italia, las tropas alemanas avanzaron sobre Roma. Aquí, alrededor de esta puerta, soldados italianos y civiles, algunos casi desarmados, intentaron detenerlas. Perdieron, y la ciudad quedó ocupada nueve meses, pero los romanos recuerdan este combate como la primera batalla de la Resistencia.
A finales del siglo veinte el mármol de la pirámide estaba negro de hollín. Se limpió entre 2013 y 2015 gracias a un empresario japonés enamorado de Roma, y ahora vuelve a brillar como quería Cestio. Y aquí termina el paseo: empezaste ante una boca que muerde a los mentirosos, cruzaste el jardín de un santo castellano y una montaña de aceite andaluz, y acabas ante la tumba de un hombre que solo quería ser recordado. Dos mil años después... lo estás recordando tú.