Piazza Testaccio y la Fuente de las Ánforas

Why is it significant?

Acércate a la fuente del centro de la plaza: una pirámide de cántaros de piedra apilados unos sobre otros, con el agua resbalando por sus bocas. Alrededor, ropa tendida en los balcones de los bloques color ocre, jubilados discutiendo en los bancos y niños persiguiendo palomas.

Key Facts

PlacePiazza Testaccio y la Fuente de las Ánforas
AddressPiazza Testaccio, 00153 Roma RM, Italy
Geo Coordinates41.87950, 12.47710
Part of WalkEl ojo de la cerradura y la colina de las ánforas: Aventino y Testaccio en Roma
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Acércate a la fuente del centro de la plaza: una pirámide de cántaros de piedra apilados unos sobre otros, con el agua resbalando por sus bocas. Alrededor, ropa tendida en los balcones de los bloques color ocre, jubilados discutiendo en los bancos y niños persiguiendo palomas. Esto es Testaccio, y aquí Roma es más Roma que en ningún otro sitio.

Es la Fontana delle Anfore, y el ánfora es el símbolo del barrio. La diseñó en los años veinte el arquitecto Pietro Lombardi, el mismo que regaló a varios barrios romanos fuentes con su propio emblema. Pero el suelo de Testaccio es blando, lleno de escombros antiguos, y la plaza empezó a hundirse. En los años treinta desmontaron la fuente y la llevaron a una plaza junto al río. Allí pasó unos ochenta años, hasta que en 2015 por fin volvió a casa.

Testaccio se levantó a toda prisa después de 1870, cuando Roma se convirtió en capital de la Italia unida. Hacían falta viviendas para los obreros del puerto fluvial, de las fábricas y, sobre todo, del gigantesco matadero nuevo. Estos bloques con patio interior fueron de las primeras viviendas populares de la ciudad: abarrotadas, pobres y orgullosas. Aquí nació una identidad muy fuerte, la de los testaccini, que todavía hoy se presentan así antes que como romanos.

Y esa identidad tiene colores: el amarillo y el rojo de la Roma. Desde 1929 el club jugó en el Campo Testaccio, un estadio de madera a pocas calles de aquí, y el barrio le dedicó hasta un himno propio. El estadio desapareció hace mucho, pero pregunta a cualquier abuelo de esta plaza y te dirá que la verdadera casa de la Roma estaba aquí, y no en ningún estadio olímpico.

¿Y por qué precisamente ánforas? Porque todo este barrio creció a la sombra de uno de los lugares más extraños del mundo antiguo: una montaña hecha solo de vasijas rotas que llegaron, atención, desde Andalucía. Enseguida la verás. Pero antes déjate guiar por el olfato hasta el mercado, donde Testaccio sigue haciendo la compra.

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