Mercado de Testaccio: almacenes romanos bajo los puestos

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Entra en el mercado cubierto y deja que el ruido te envuelva: vendedores cantando sus productos, el silbido de una cafetera, alguien riendo detrás de una montaña de alcachofas. Ahora mira al suelo.

Key Facts

PlaceMercado de Testaccio: almacenes romanos bajo los puestos
AddressVia Aldo Manuzio 66b, 00153 Roma RM, Italy
Geo Coordinates41.87740, 12.47410
Part of WalkEl ojo de la cerradura y la colina de las ánforas: Aventino y Testaccio en Roma
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Entra en el mercado cubierto y deja que el ruido te envuelva: vendedores cantando sus productos, el silbido de una cafetera, alguien riendo detrás de una montaña de alcachofas. Ahora mira al suelo. En algunos puntos el pavimento se vuelve de cristal y, bajo tus zapatos, aparecen muros antiguos y las curvas de vasijas rotas.

Cuando el Ayuntamiento empezó a construir este mercado nuevo, inaugurado en 2012, las excavadoras toparon con la Roma antigua casi de inmediato: restos de almacenes de época imperial y montones de ánforas, las vasijas de barro que transportaban aceite, vino y salsa de pescado por todo el Mediterráneo. Los arquitectos decidieron dejar ventanas en el suelo. Así que haces la compra exactamente donde los mercaderes romanos guardaban la suya.

Hace dos mil años esta llanura junto al Tíber era el Emporium, el gran puerto fluvial de Roma. Los barcos remontaban el río desde el mar y descargaban todo lo que necesitaba una capital de cerca de un millón de habitantes: trigo de Egipto, mármol de Grecia y, sobre todo, aceite de Hispania. Muy cerca se extendía la Porticus Aemilia, un almacén de casi quinientos metros de largo. Testaccio, en el fondo, siempre ha consistido en dar de comer a Roma.

Y lo sigue haciendo. Aquí compran los vecinos de verdad. Busca los bocadillos rellenos de carne guisada a fuego lento, la pizza bianca todavía tibia, las ruedas de pecorino romano. En primavera verás pilas de alcachofas romanas, redondas y sin espinas, de las que acaban fritas al estilo judío o estofadas con menta. Si vienes de España o de América, piensa en un mercado de abastos de barrio... pero con dos mil años de sótano.

Un consejo de testaccino: compra algo pequeño, cómetelo de pie y habla con quien lo ha preparado. Un romano te contará todo sobre su comida con solo preguntarle. Cuando acabes, sal por la parte de atrás del mercado y levanta la vista: verás una extraña colina verde asomando sobre los tejados. No te fíes. No es una colina.

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