La cerradura de los Caballeros de Malta
Why is it significant?
Ponte en la fila frente al gran portón verde, espera tu turno y luego agáchate y acerca el ojo a la cerradura. Al fondo de un túnel de setos podados, perfectamente centrada, flota la cúpula de San Pedro, pequeña y luminosa como una joya en su estuche.
Key Facts
| Place | La cerradura de los Caballeros de Malta |
|---|---|
| Address | Piazza dei Cavalieri di Malta 3, 00153 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.88280, 12.47860 |
| Part of Walk | El ojo de la cerradura y la colina de las ánforas: Aventino y Testaccio en Roma |
| Generated | Generated |
Ponte en la fila frente al gran portón verde, espera tu turno y luego agáchate y acerca el ojo a la cerradura. Al fondo de un túnel de setos podados, perfectamente centrada, flota la cúpula de San Pedro, pequeña y luminosa como una joya en su estuche. Tómate tu tiempo: a todo el mundo se le escapa un suspiro la primera vez.
Detrás de esta puerta está el priorato romano de la Soberana Orden Militar de Malta, los caballeros nacidos en Jerusalén en tiempos de las cruzadas para cuidar de los peregrinos. Expulsados de Tierra Santa y luego de Rodas, se quedaron sin casa... hasta que en 1530 el emperador Carlos V les cedió la isla de Malta. El alquiler era simbólico: un halcón al año, entregado al virrey de Sicilia. En ese tributo se inspiró, siglos después, Dashiell Hammett para su novela El halcón maltés.
Hoy la orden no tiene territorio, pero emite pasaportes, mantiene relaciones diplomáticas con decenas de países y su sede en esta colina goza de extraterritorialidad. Por eso los romanos dicen que por este agujerito ves tres Estados a la vez: el jardín de los caballeros, Italia y el Vaticano. Ahora date la vuelta y mira la plaza: obeliscos, escudos, proas de barco, espadas y trofeos de estuco, como un decorado de teatro.
La diseñó en la década de 1760 Giovanni Battista Piranesi, el grabador de cárceles imaginarias y ruinas colosales que fascinó a arquitectos de media Europa. Esta plaza y la iglesia de Santa Maria del Priorato, detrás de la puerta, son lo único que llegó a construir de verdad. Y nunca se fue: está enterrado ahí dentro desde 1778, bajo una estatua suya. Pasó la vida dibujando una Roma más grandiosa que la real... y descansa a unos pasos de la vista que deja a todos callados.
¿Se diseñó la cerradura pensando en esa vista? Nadie ha podido demostrarlo; quizá la avenida del jardín simplemente se plantó en el eje de la puerta. Pero en Roma las casualidades rara vez parecen casualidades. Desde aquí la colina baja hacia el río y hacia un mundo muy distinto. Sigue la calle cuesta abajo, deja atrás la abadía benedictina de Sant'Anselmo y entra en Testaccio, el barrio que daba de comer a Roma.