Columna de Trajano: un cómic de mármol para el emperador hispano

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Frente a ti, una columna de mármol blanco envuelta de abajo arriba en una cinta de relieves que da veintitrés vueltas, con un San Pedro de bronce en la cima. Es la Columna de Trajano, inaugurada en el año 113.

Key Facts

PlaceColumna de Trajano: un cómic de mármol para el emperador hispano
AddressVia dei Fori Imperiali, 00187 Roma RM, Italy
Geo Coordinates41.89580, 12.48430
Part of WalkLa Roma de los césares: Coliseo, Foro Romano y Palatino
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Frente a ti, una columna de mármol blanco envuelta de abajo arriba en una cinta de relieves que da veintitrés vueltas, con un San Pedro de bronce en la cima. Es la Columna de Trajano, inaugurada en el año 113. Lleva casi diecinueve siglos en pie, entre terremotos, saqueos e incendios, sin haberse caído jamás.

El relieve es como un enorme cómic de unos doscientos metros de largo, con unas dos mil quinientas figuras, que narra las dos guerras de Trajano contra los dacios. Verás legionarios construyendo puentes y campamentos, al emperador arengando a sus tropas, el paso del Danubio con el dios del río asomando del agua, y, hacia el final, al rey dacio Decébalo quitándose la vida para no caer prisionero. Probablemente, en origen, estaba pintado con colores vivos.

¿Y cómo lo veían los romanos, si arriba los relieves se pierden de vista? La columna se alzaba entre dos bibliotecas, una griega y otra latina, y desde sus pisos superiores se podían contemplar los tramos altos. La inscripción de la base, además, plantea un pequeño enigma: dice que la columna muestra la altura del monte que se excavó para construir el foro. Cien pies romanos, unos treinta metros de tierra y roca removidas a mano.

Dentro, una escalera de caracol de ciento ochenta y cinco escalones sube hasta la cima, iluminada por pequeñas ventanas. Y en la base, en una cámara, se colocó una urna de oro con las cenizas de Trajano, y más tarde las de su esposa Plotina: un honor excepcional, porque estaba prohibido enterrar dentro de la ciudad. La urna desapareció hace muchos siglos. En 1587, el papa Sixto V sustituyó la estatua perdida del emperador por la del apóstol Pedro.

Las letras de esa inscripción son tan perfectas que, durante siglos, calígrafos y tipógrafos las han estudiado y copiado: muchas de las mayúsculas que lees cada día descienden de ellas. Y así termina este paseo. Empezaste en el anfiteatro que cantó el poeta hispano Marcial y acabas ante la tumba de un emperador nacido en Itálica. Roma conquistó Hispania... y Hispania, poco a poco, acabó gobernando Roma. La Piazza Venezia y su enorme monumento blanco están a solo unos pasos.

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