Cárcel Mamertina: el pozo de Vercingétorix
Why is it significant?
A los pies de la colina del Capitolio, bajo la pequeña iglesia de San Giuseppe dei Falegnami, la de los carpinteros, una puerta conduce a dos celdas de piedra, una encima de la otra. Desde fuera parece poca cosa. Pero durante siglos, bajar ahí era el último viaje de los enemigos de Roma.
Key Facts
| Place | Cárcel Mamertina: el pozo de Vercingétorix |
|---|---|
| Address | Clivo Argentario 1, 00186 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.89320, 12.48460 |
| Part of Walk | La Roma de los césares: Coliseo, Foro Romano y Palatino |
| Generated | Generated |
A los pies de la colina del Capitolio, bajo la pequeña iglesia de San Giuseppe dei Falegnami, la de los carpinteros, una puerta conduce a dos celdas de piedra, una encima de la otra. Desde fuera parece poca cosa. Pero durante siglos, bajar ahí era el último viaje de los enemigos de Roma.
La celda inferior, el Tullianum, fue en origen una cisterna o un manantial excavado en la roca. A los prisioneros importantes se les bajaba por un agujero en el techo... y muchos no volvían a subir. Aquí murió de hambre en el año 104 antes de Cristo Yugurta, el rey de Numidia; Plutarco cuenta que, al ser arrojado dentro, exclamó: qué frío es vuestro baño, romanos. Y aquí fue ejecutado Vercingétorix, el jefe galo, en el año 46 antes de Cristo, después de desfilar encadenado en el triunfo de César.
También aquí fueron estrangulados los cómplices de Catilina, en el año 63 antes de Cristo, por orden del cónsul Cicerón. Cuando salió a anunciarlo a la multitud que esperaba en el Foro, pronunció una sola palabra en latín: vixerunt, han vivido. Una manera elegante, y escalofriante, de decir que estaban muertos.
La tradición cristiana añade otra historia: que San Pedro y San Pablo estuvieron presos en esta mazmorra, y que Pedro hizo brotar un manantial para bautizar a sus carceleros. No hay pruebas históricas de ello, pero la leyenda convirtió la cárcel en lugar de peregrinación, y por eso se la conoce también como San Pietro in Carcere. Abajo todavía se muestra la columna a la que, según la tradición, estuvo atado el apóstol.
Piensa en el contraste. A pocos metros, en el Foro, el pueblo veía pasar los triunfos con oro, música, carros y animales exóticos. Y el desfile terminaba aquí, en un pozo sin luz donde el enemigo vencido desaparecía para siempre. El triunfo romano era fiesta y ejecución a la vez. Ahora sube por las escaleras hacia lo alto del Capitolio, la colina más sagrada de Roma.