U Medvídků: el oso, los sótanos y el lúpulo de Bohemia
Why is it significant?
Busca los ositos sobre la entrada de la calle Na Perštýně: U Medvídků significa en los ositos. Detrás de la puerta se abre una sucesión de salas abovedadas, largas mesas de madera y un murmullo constante de conversación en checo. Aquí se huele a malta antes de ver un solo vaso.
Key Facts
| Place | U Medvídků: el oso, los sótanos y el lúpulo de Bohemia |
|---|---|
| Address | Na Perštýně 345/7, 110 00 Praha 1, Czechia |
| Geo Coordinates | 50.08290, 14.41870 |
| Part of Walk | Praga en un vaso y un plato: cerveza, tabernas y cocina checa |
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Busca los ositos sobre la entrada de la calle Na Perštýně: U Medvídků significa en los ositos. Detrás de la puerta se abre una sucesión de salas abovedadas, largas mesas de madera y un murmullo constante de conversación en checo. Aquí se huele a malta antes de ver un solo vaso.
La casa reivindica una tradición cervecera que se remonta a 1466, y no es una pretensión extraña en esta ciudad. En la Edad Media, en Praga el derecho a fabricar cerveza pertenecía a muchas casas de burgueses: era un privilegio ligado al edificio, que se heredaba y se vendía con él. Las calles olían a cereal cocido, y cada barrio tenía sus propias calderas.
Ahora piensa en lo que hay debajo de tus pies. En el siglo trece, harta de las inundaciones del Moldava, la Ciudad Vieja elevó el nivel de sus calles entre dos y tres metros. Las plantas bajas de las casas románicas quedaron enterradas y se convirtieron en sótanos. Por eso en esta zona hay salas de piedra de hace ochocientos años bajo las tabernas, frescas todo el año... el lugar perfecto para guardar barriles.
Y hablemos del alma verde de la cerveza checa, el lúpulo. El de la región de Žatec, al noroeste de Praga, es uno de los más apreciados del mundo, y los cerveceros lo conocen por su nombre alemán, Saaz. Se cuenta que en la Edad Media sacar esquejes de lúpulo fuera del reino estaba castigado con penas durísimas. Tómalo como leyenda, pero dice mucho de lo que valía aquella planta trepadora.
Los checos beben más cerveza por persona que nadie en el mundo, desde hace décadas, bastante más de cien litros al año, y aquí entiendes por qué no lo viven como un exceso, sino como un rito de mesa y de charla. Sigue ahora hacia el sur, cruza la avenida Národní y adéntrate por las callejuelas de la Ciudad Nueva hasta la calle Křemencova: allí está la cervecería más antigua de la ciudad.