Palacio Adria y la Linterna Mágica
Why is it significant?
Ponte en la esquina de la plaza Jungmannovo náměstí y mira el gran edificio de piedra con aire de fortaleza italiana: almenas, arcos y estatuas encaramadas en la fachada.
Key Facts
| Place | Palacio Adria y la Linterna Mágica |
|---|---|
| Address | Jungmannova 36/31, 110 00 Praha 1, Czechia |
| Geo Coordinates | 50.08190, 14.42220 |
| Part of Walk | Praga en libertad: la plaza de Wenceslao y la Revolución de Terciopelo |
| Generated | Generated |
Ponte en la esquina de la plaza Jungmannovo náměstí y mira el gran edificio de piedra con aire de fortaleza italiana: almenas, arcos y estatuas encaramadas en la fachada. Es el Palacio Adria, construido en los años veinte para una compañía de seguros de Trieste, en un estilo que solo existe en Praga: el rondocubismo.
Tras la independencia de 1918, los arquitectos checos quisieron inventar un estilo nacional, y mezclaron el cubismo con formas redondeadas y colores de la tradición popular. Duró poco, apenas unos años, y por eso estos edificios son tan raros. Ya que estás aquí, busca en un rincón de la plaza, junto a la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, una farola de piedra hecha de prismas: es la única farola cubista del mundo.
Pero lo importante está bajo tus pies. En el sótano del palacio está el teatro de la Linterna Mágica, famoso por sus espectáculos de luz y proyecciones. En noviembre de 1989, el Foro Cívico, el movimiento de oposición fundado por Havel y sus amigos, se instaló en sus camerinos y en su escenario. Durante semanas, este teatro fue el verdadero centro del poder en Checoslovaquia.
Imagínalo: dramaturgos, actores, músicos de rock, sacerdotes, antiguos presos políticos y estudiantes discutiendo de noche entre decorados, humo de tabaco y teléfonos que no paraban. Desde aquí se negociaba con el gobierno, se redactaban los comunicados y se decidía quién hablaría en el balcón al día siguiente. Un historiador británico tituló su crónica de aquellos días precisamente así: la linterna mágica.
La revolución se dirigía desde un teatro, y no es casualidad: en la Checoslovaquia comunista, los teatros habían sido de los pocos lugares donde se podía decir algo entre líneas. Ahora sigue por la avenida Národní hacia el oeste, en dirección al río. A unos doscientos metros, bajo unos soportales, busca unas manos de bronce en la pared.