San Wenceslao y la cruz de Jan Palach y Jan Zajíc

Why is it significant?

Antes de mirar la estatua, mira el suelo. Delante del caballo de bronce verás una cruz de bronce que se levanta del empedrado, como si la tierra la empujara hacia arriba, y dos nombres con dos fechas: Jan Palach, Jan Zajíc, 1969.

Key Facts

PlaceSan Wenceslao y la cruz de Jan Palach y Jan Zajíc
AddressVáclavské nám., 110 00 Praha 1, Czechia
Geo Coordinates50.07980, 14.42970
Part of WalkPraga en libertad: la plaza de Wenceslao y la Revolución de Terciopelo
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Antes de mirar la estatua, mira el suelo. Delante del caballo de bronce verás una cruz de bronce que se levanta del empedrado, como si la tierra la empujara hacia arriba, y dos nombres con dos fechas: Jan Palach, Jan Zajíc, 1969.

El 16 de enero de 1969, Jan Palach, estudiante de Filosofía de veinte años, se roció con gasolina y se prendió fuego aquí arriba, frente al museo. Su gesto quería sacudir a un país que, cinco meses después de la invasión soviética, empezaba a resignarse. Murió tres días después. El 25 de febrero, otro estudiante de dieciocho años, Jan Zajíc, hizo lo mismo en un portal de esta misma plaza. Al funeral de Palach acudieron decenas de miles de personas en silencio.

Ahora levanta la vista. San Wenceslao, a caballo, con lanza y bandera, es obra del escultor Josef Václav Myslbek, que trabajó en el monumento durante décadas; a su alrededor velan otros cuatro santos de Bohemia, entre ellos su abuela Ludmila y la princesa Inés. Wenceslao fue un duque del siglo X asesinado por su propio hermano, y se convirtió en el patrón eterno de los checos. La leyenda dice que, cuando la nación esté en su peor peligro, saldrá del monte Blaník con un ejército de caballeros dormidos para salvarla.

Por eso esta estatua es el punto de encuentro de Praga: los praguenses quedan pod koněm, debajo del caballo. Aquí se celebró la independencia en octubre de 1918, y aquí volvieron miles de jóvenes en enero de 1989, en el vigésimo aniversario de la muerte de Palach. La policía los dispersó con agua y porras durante una semana entera, y detuvo a un dramaturgo llamado Václav Havel. Fue el primer temblor de lo que estaba por llegar.

Diez meses más tarde, el régimen ya no estaría. Ahora baja por la acera izquierda de la plaza, gira a la izquierda por la calle Štěpánská y entra en el gran pasaje del Palacio Lucerna. Bajo su cúpula te espera otro San Wenceslao, muy distinto.

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