Iglesia de Santiago: el brazo del ladrón

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Empuja la puerta de esta iglesia de la calle Malá Štupartská y, antes de mirar hacia el altar, levanta la vista hacia la pared, a la derecha de la entrada. De una cadena cuelga algo oscuro, seco y retorcido... Sí, es exactamente lo que parece: un brazo humano momificado.

Key Facts

PlaceIglesia de Santiago: el brazo del ladrón
AddressMalá Štupartská 635/6, 110 00 Praha 1, Czechia
Geo Coordinates50.08850, 14.42480
Part of WalkPraga: la Ciudad Vieja y el barrio judío, del Reloj Astronómico al Golem
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Empuja la puerta de esta iglesia de la calle Malá Štupartská y, antes de mirar hacia el altar, levanta la vista hacia la pared, a la derecha de la entrada. De una cadena cuelga algo oscuro, seco y retorcido... Sí, es exactamente lo que parece: un brazo humano momificado. Lleva ahí, según cuentan, unos cuatrocientos años.

La leyenda dice que un ladrón se escondió dentro de la iglesia para robar las joyas de la estatua de la Virgen. Cuando alargó la mano hacia el collar, la Virgen le agarró la muñeca y ya no lo soltó. Por la mañana lo encontraron atrapado, y como nadie conseguía liberarlo, los carniceros del barrio, que tenían aquí su cofradía, lo resolvieron a su manera: le cortaron el brazo. Desde entonces cuelga a la vista de todos, como aviso para quien entre con malas intenciones.

La iglesia es mucho más antigua que la leyenda. El rey Wenceslao I trajo a los frailes franciscanos menores en 1232, y la Ciudad Vieja fue creciendo alrededor de su convento. Tras el gran incendio de 1689 todo se rehízo en estilo barroco, y hoy es una de las iglesias más largas de Praga. Su órgano, de comienzos del siglo XVIII, es de los más queridos de la ciudad: si tienes la suerte de entrar durante un concierto, entenderás por qué.

En la nave izquierda busca el enorme sepulcro de mármol del conde Jan Václav Vratislav de Mitrovice, canciller del reino, muerto en 1712. Lo diseñó Johann Bernhard Fischer von Erlach, el arquitecto favorito de los Habsburgo en Viena. Y aquí llega otra leyenda, más inquietante: dicen que el conde fue enterrado vivo, que días después se oyeron golpes dentro del sarcófago... y que al abrirlo encontraron el cuerpo en otra postura. Ningún documento lo confirma, pero los praguenses lo siguen contando con gusto.

Al salir, cruza la calle y entra en el patio empedrado de enfrente: es Ungelt, el Týnský dvůr. En la Edad Media aquí se alojaban los mercaderes extranjeros, que pagaban un impuesto llamado precisamente ungelt antes de poder vender sus mercancías. Era aduana, posada y almacén al mismo tiempo. Atraviésalo, sal por el otro lado y rodea la iglesia que verás detrás: te espera la plaza más famosa de Praga.

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