Sinagoga Española y la estatua de Kafka
Why is it significant?
Detente frente a la Sinagoga Española y mira su fachada: arcos de herradura, franjas de colores, celosías y ornamentos geométricos. Si vienes de Granada o de Córdoba, te vas a sentir en casa. Y sin embargo, ningún judío sefardí la levantó y ningún arquitecto español la diseñó.
Key Facts
| Place | Sinagoga Española y la estatua de Kafka |
|---|---|
| Address | Vězeňská 141/1, 110 00 Praha 1, Czechia |
| Geo Coordinates | 50.09040, 14.42080 |
| Part of Walk | Praga: la Ciudad Vieja y el barrio judío, del Reloj Astronómico al Golem |
| Generated | Generated |
Detente frente a la Sinagoga Española y mira su fachada: arcos de herradura, franjas de colores, celosías y ornamentos geométricos. Si vienes de Granada o de Córdoba, te vas a sentir en casa. Y sin embargo, ningún judío sefardí la levantó y ningún arquitecto español la diseñó.
Se inauguró en 1868 en estilo neomorisco, inspirado en la Alhambra, cuando lo oriental estaba de moda en las sinagogas de toda Europa central. El nombre de Española le viene de ese estilo, no de sus fieles. Ocupa el lugar de la Escuela Vieja, la sinagoga más antigua de Praga según la tradición, y aquí rezaba la comunidad reformista, con órgano y sermones en alemán y, más tarde, en checo.
Entra si puedes: el interior es un estallido de dorados, verdes y rojos, con estucos que cubren cada centímetro de paredes y cúpula. Y una curiosidad musical: František Škroup, el compositor de Kde domov můj, la canción que se convirtió en himno nacional checo, fue durante años organista de la Escuela Vieja, la sinagoga que se alzaba en este mismo solar.
Ahora fíjate en la escultura de la esquina: un hombrecito con sombrero sentado sobre los hombros de un traje enorme y vacío, sin cabeza ni manos. Es Franz Kafka, obra de Jaroslav Róna, instalada en 2003. Está inspirada en uno de sus primeros relatos, Descripción de una lucha, en el que el narrador cabalga sobre los hombros de un conocido por las calles de Praga. Es la imagen perfecta de Kafka: llevado por algo que no tiene cara.
Durante la ocupación, los nazis usaron la sinagoga como almacén de bienes confiscados a los judíos. Hoy forma parte del Museo Judío de Praga y cuenta la historia de la comunidad en los siglos XIX y XX. Para la última parada, sigue hacia el norte y luego hacia el este por calles cada vez más tranquilas, cerca ya del Moldava, hasta un convento gótico de muros blancos.