Cruce Vavin: La Rotonde, Le Dôme y el Balzac de Rodin
Why is it significant?
Estás en el cruce de dos bulevares, con cafés en las esquinas y, en una isla de la acera, una figura de bronce envuelta en una bata, con la cabeza echada hacia atrás, casi informe. Es Balzac, según Rodin. Y a su alrededor, los dos cafés donde empezó la leyenda de Montparnasse: Le Dôme y La Rotonde.
Key Facts
| Place | Cruce Vavin: La Rotonde, Le Dôme y el Balzac de Rodin |
|---|---|
| Address | Boulevard Raspail, 75006 Paris, France |
| Geo Coordinates | 48.84290, 2.32970 |
| Part of Walk | Montparnasse de los años locos: escritores, pintores y latinoamericanos en París |
| Generated | Generated |
Estás en el cruce de dos bulevares, con cafés en las esquinas y, en una isla de la acera, una figura de bronce envuelta en una bata, con la cabeza echada hacia atrás, casi informe. Es Balzac, según Rodin. Y a su alrededor, los dos cafés donde empezó la leyenda de Montparnasse: Le Dôme y La Rotonde.
Le Dôme abrió en 1898 y La Rotonde en 1911. El dueño de La Rotonde, Victor Libion, tenía fama de tolerante: dejaba que los artistas sin dinero pasaran horas con un único café, y hacía la vista gorda cuando arrancaban un trozo de pan de las cestas. Se cuenta que más de una deuda se pagó con un dibujo, y que Modigliani dibujaba retratos de los clientes a cambio de una copa.
Por estas mesas pasaron Picasso, que se había mudado de Montmartre a Montparnasse hacia 1912, Modigliani, Soutine, Diego Rivera y muchos exiliados políticos. Se dice que Lenin y Trotski también se dejaban ver por aquí. El escritor ruso Iliá Ehrenburg contó en sus memorias aquellas noches de discusiones en mil idiomas, de pintores hambrientos y de ideas que iban a cambiar el siglo.
Ahora mira de nuevo a Balzac. Rodin trabajó años en esta estatua, y cuando la presentó, en 1898, la sociedad de escritores que la había encargado la rechazó: parecía un bloque, un saco, un muñeco de nieve, decían los críticos. Tuvieron que pasar cuarenta años para que un vaciado en bronce se instalara aquí, en 1939. Hoy se considera una de las obras que abrieron la puerta a la escultura moderna.
Y así termina el paseo, en el mismo cruce donde poetas pobres, pintores sin estudio y escritores sin editor soñaron con conquistar el mundo. Hemingway escribió que, si tienes la suerte de vivir en París de joven, la ciudad te acompaña el resto de la vida, porque París es una fiesta que te sigue. Siéntate un rato en una terraza, pide un café, y deja que Montparnasse te encuentre a ti.