Rue Campagne-Première: Man Ray, Kiki y el final de Al final de la escapada

Why is it significant?

Busca el número 31 y quédate un momento frente a su fachada: un edificio de talleres con enormes ventanales y paredes revestidas de cerámica color arena, con flores y relieves que parecen de pastelería. Detrás de esos cristales trabajaron fotógrafos, pintores y escultores.

Key Facts

PlaceRue Campagne-Première: Man Ray, Kiki y el final de Al final de la escapada
Address31 Rue Campagne-Première, 75014 Paris, France
Geo Coordinates48.84020, 2.33180
Part of WalkMontparnasse de los años locos: escritores, pintores y latinoamericanos en París
GeneratedGenerated

Open the walk

Busca el número 31 y quédate un momento frente a su fachada: un edificio de talleres con enormes ventanales y paredes revestidas de cerámica color arena, con flores y relieves que parecen de pastelería. Detrás de esos cristales trabajaron fotógrafos, pintores y escultores. Esta calle corta y tranquila fue una fábrica de genios.

El edificio se terminó en 1911 y su fachada, obra del ceramista Alexandre Bigot, ganó un premio de la ciudad. Los grandes ventanales orientados al norte daban a los artistas esa luz pareja que tanto buscaban. En los años veinte, en el número 31 bis, montó su estudio el fotógrafo estadounidense Man Ray. Por allí desfilaba medio París de vanguardia: Duchamp, Cocteau, los surrealistas.

Y desfilaba, sobre todo, Kiki de Montparnasse, la modelo, cantante y pintora que fue su musa y su amante durante años. Man Ray la fotografió de espaldas, y añadió sobre la copia dos aberturas de violín, como si su espalda fuera el instrumento: El violín de Ingres, de 1924. Kiki había llegado de provincias, sin un céntimo, y acabó siendo la reina del barrio.

Unos portales más abajo, en el 17 bis, vivía otro fotógrafo, mayor y solitario: Eugène Atget, que durante tres décadas retrató un París viejo de patios, escaparates y calles vacías. Man Ray, su vecino, le compró fotografías, y fue su asistente, Berenice Abbott, quien tras la muerte de Atget, en 1927, salvó su archivo del olvido. Sin esa vecindad casual, quizá hoy no conoceríamos a Atget.

Y un último fotograma. En el verano de 1959, Jean-Luc Godard rodó aquí el final de Al final de la escapada: Jean-Paul Belmondo, herido, corre tambaleándose calle abajo hasta caer al suelo, con Jean Seberg mirándolo. Aquella escena, rodada cámara en mano y con muy pocos medios, se convirtió en un emblema de la Nouvelle Vague. Sigue la calle hasta el boulevard Raspail y bájalo hacia el sur, hasta un edificio de cristal que parece disolverse en el aire.

Nearby stories