Fundación Cartier: el cristal de Jean Nouvel y el cedro de Chateaubriand

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Detente frente a la gran pantalla de cristal que se alza sobre la acera del boulevard Raspail, más alta y más ancha que el propio edificio que hay detrás. Los árboles del jardín se reflejan en ella y a la vez se ven a través, de modo que nunca sabes del todo qué es reflejo y qué es real.

Key Facts

PlaceFundación Cartier: el cristal de Jean Nouvel y el cedro de Chateaubriand
Address261 Boulevard Raspail, 75014 Paris, France
Geo Coordinates48.83740, 2.33190
Part of WalkMontparnasse de los años locos: escritores, pintores y latinoamericanos en París
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Detente frente a la gran pantalla de cristal que se alza sobre la acera del boulevard Raspail, más alta y más ancha que el propio edificio que hay detrás. Los árboles del jardín se reflejan en ella y a la vez se ven a través, de modo que nunca sabes del todo qué es reflejo y qué es real. Es exactamente lo que buscaba su arquitecto.

El edificio lo terminó en 1994 Jean Nouvel, el mismo que firmó el Instituto del Mundo Árabe de París y, para los lectores de España, la ampliación del Museo Reina Sofía en Madrid. Durante tres décadas fue la sede de la Fundación Cartier para el arte contemporáneo, que en 2025 estrenó una nueva casa frente al Louvre. Nouvel quiso un edificio casi inmaterial, una arquitectura que se disolviera en el cielo de París.

Pero el verdadero protagonista es más antiguo. Fíjate en el gran cedro del Líbano que asoma en el jardín. Según la tradición, lo plantó en 1823 François-René de Chateaubriand, el gran escritor romántico, que vivió en este barrio. Nouvel diseñó su edificio respetando el árbol: el cristal se aparta para dejarle sitio. Un ministro de la Restauración y un arquitecto del siglo veintiuno, unidos por un árbol.

El barrio en tiempos de Chateaubriand era otro mundo. La calle cercana se llamaba rue d'Enfer, calle del Infierno, y estaba llena de conventos, hospicios y jardines. Chateaubriand se instaló en esa calle junto a la enfermería para sacerdotes ancianos que había fundado su esposa, y allí trabajó en sus Memorias de ultratumba, un título que encaja de maravilla con lo que te espera.

Porque justo debajo de tus pies, y de todo este barrio, se extiende un laberinto de antiguas canteras de piedra, de donde salió buena parte del París que acabas de ver. Sigue el boulevard Raspail hacia el sur hasta una gran plaza presidida por un león de bronce. Allí, la ciudad de los vivos se asoma a la de los muertos.

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