Muelle de Borbón: el taller de Camille Claudel
Why is it significant?
Sal al muelle de Borbón y camina despacio bajo los álamos, con el Sena a tus pies y una fila de fachadas de piedra dorada a tu lado. Enfrente, en la orilla derecha, asoman las torres del Ayuntamiento y la iglesia de Saint-Gervais; a esta hora el muelle suele ser de los más tranquilos de París.
Key Facts
| Place | Muelle de Borbón: el taller de Camille Claudel |
|---|---|
| Address | 19 Quai de Bourbon, 75004 Paris, France |
| Geo Coordinates | 48.85320, 2.35430 |
| Part of Walk | Notre-Dame y las dos islas: el corazón medieval de París |
| Generated | Generated |
Sal al muelle de Borbón y camina despacio bajo los álamos, con el Sena a tus pies y una fila de fachadas de piedra dorada a tu lado. Enfrente, en la orilla derecha, asoman las torres del Ayuntamiento y la iglesia de Saint-Gervais; a esta hora el muelle suele ser de los más tranquilos de París.
Cuando la isla se puso de moda, a mediados del siglo diecisiete, este muelle se llenó de palacetes de financieros, magistrados y nobles que querían vivir cerca del poder y lejos del barro. Fíjate en los portones de madera tallada, en los balcones de hierro forjado, en los mascarones sobre las ventanas: muchos esconden patios que nunca verás desde la calle.
En el número 19 vivió y trabajó, de 1899 a 1913, la escultora Camille Claudel. Había sido alumna, modelo, amante y rival de Auguste Rodin, y hoy muchos piensan que su talento no era menor que el de su maestro. Tras romper con él, se encerró aquí cada vez más sola, más pobre y más convencida de que Rodin la perseguía. Llegó a destruir parte de sus obras a martillazos.
Una de sus esculturas más famosas, La edad madura, muestra a una joven arrodillada que suplica, mientras un hombre maduro se aleja arrastrado por una mujer vieja. Muchos han querido leer en ella su ruptura con Rodin, aunque ella nunca lo explicó así. Su hermano era Paul Claudel, el poeta y diplomático, una de las grandes figuras de las letras francesas... y una presencia ambigua en el final de esta historia.
En marzo de 1913, apenas una semana después de la muerte de su padre, su familia la hizo internar en un hospital psiquiátrico. Vivió treinta años más encerrada, sin volver a esculpir, y murió en 1943 en un asilo cerca de Aviñón. Una placa recuerda hoy su taller, con una frase de una de sus cartas: siempre hay algo ausente que me atormenta. Sigue el muelle hacia el este hasta el viejo puente de piedra que tienes delante.