Puente de Arcole: la plaza de Grève, la leyenda y la Nueve
Why is it significant?
Camina hasta el centro del puente y nota cómo se arquea bajo tus pies en un solo salto de hierro, sin un solo pilar que toque el agua.
Key Facts
| Place | Puente de Arcole: la plaza de Grève, la leyenda y la Nueve |
|---|---|
| Address | Pont d'Arcole, 75004 Paris, France |
| Geo Coordinates | 48.85550, 2.35060 |
| Part of Walk | Notre-Dame y las dos islas: el corazón medieval de París |
| Generated | Generated |
Camina hasta el centro del puente y nota cómo se arquea bajo tus pies en un solo salto de hierro, sin un solo pilar que toque el agua. Ahora vuélvete hacia la orilla derecha: ese palacio enorme, todo torrecillas, banderas y estatuas, es el Ayuntamiento de París, y la explanada que se abre delante fue durante siglos la plaza de Grève.
Grève quiere decir orilla de arena y grava, donde atracaban las barcas. Allí esperaban los hombres sin trabajo a que alguien los contratara para descargar mercancías, y de ahí viene la expresión faire grève, que hoy en francés significa hacer huelga. Pero aquella plaza era también el patíbulo de París: en 1610 murió allí descuartizado Ravaillac, el asesino del rey Enrique IV, y en 1792 se estrenó en ella una máquina nueva, la guillotina.
El nombre del puente tiene su propia leyenda. Cuentan que el 28 de julio de 1830, durante la revolución que derribó a Carlos X, los insurgentes intentaron cruzar por aquí, cuando todavía era una pasarela colgante, para tomar el Ayuntamiento. Un muchacho se adelantó con la bandera tricolor, gritó que recordaran su nombre, Arcole, y cayó abatido. Nadie ha encontrado su rastro en los archivos, y lo más probable es que el puente recuerde la batalla de Arcole, ganada por Bonaparte en 1796... pero París prefirió quedarse con la leyenda.
El palacio que ves tampoco es el original. En mayo de 1871, en los últimos días de la Comuna, el viejo edificio renacentista ardió con sus archivos dentro, y se reconstruyó casi idéntico por fuera hasta inaugurarse en 1882. El puente, por su parte, sustituyó a mediados del siglo diecinueve aquella pasarela por un arco metálico de unos ochenta metros, para que pudieran pasar los carruajes.
Y ahora, una historia que en España se ha contado demasiado poco. La noche del 24 de agosto de 1944, entre los primeros vehículos aliados que llegaron a ese Ayuntamiento para anunciar que París volvía a ser libre, estaban los de la Nueve, una compañía de la división del general Leclerc formada sobre todo por republicanos españoles exiliados. Sus semiorugas llevaban pintados nombres como Guadalajara, Teruel o Ebro, y detrás del Ayuntamiento un jardín lleva hoy su nombre. Baja ahora del puente hacia la isla y gira a la derecha por el muelle: te espera un mercado de flores.