Hôtel de Sens: el palacio de los arzobispos y la reina Margot

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Dobla la esquina y parecerá que has cambiado de siglo: torreones con tejados puntiagudos, una gran puerta en arco apuntado, ventanas góticas y, delante, un jardín a la francesa de setos recortados como un tablero. Es una de las poquísimas mansiones medievales que le quedan a París.

Key Facts

PlaceHôtel de Sens: el palacio de los arzobispos y la reina Margot
Address1 Rue du Figuier, 75004 Paris, France
Geo Coordinates48.85350, 2.35880
Part of WalkEl Marais de París: de la Bastilla a la Plaza de los Vosgos, palacios, reinas y revoluciones
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Dobla la esquina y parecerá que has cambiado de siglo: torreones con tejados puntiagudos, una gran puerta en arco apuntado, ventanas góticas y, delante, un jardín a la francesa de setos recortados como un tablero. Es una de las poquísimas mansiones medievales que le quedan a París.

La levantaron, entre finales del siglo quince y principios del dieciséis, los arzobispos de Sens, una pequeña ciudad de Borgoña. Y ahí está la paradoja: hasta 1622 el obispo de París dependía del arzobispo de Sens, así que la capital del reino era, en lo religioso, una sufragánea de provincias. El gran constructor fue el arzobispo Tristan de Salazar, hijo de un capitán de origen español que había hecho fortuna al servicio del rey de Francia.

Su inquilina más famosa fue Margarita de Valois, la reina Margot, primera esposa de Enrique IV, que vivió aquí entre 1605 y 1606, ya divorciada y rodeada de jóvenes favoritos. Cuentan que un día, ante la puerta, un pretendiente celoso mató a tiros al amante de turno delante de su carroza. La reina hizo ejecutar al asesino y abandonó la casa poco después. Y otra leyenda asegura que mandó talar la vieja higuera que estorbaba el paso de su carroza... la misma que dio nombre a esta calle.

Ahora recorre con la mirada la fachada. Verás una bala de cañón incrustada en la piedra, con una fecha grabada debajo: 28 de julio de 1830. Es un recuerdo de las Tres Gloriosas, la misma revolución que celebra la columna de la Bastilla. Todo encaja en este barrio.

Después de los arzobispos, el palacio fue de todo: almacén, taller, incluso fábrica. La ciudad lo compró en 1911 y lo restauró, y desde 1961 alberga una biblioteca de artes decorativas y gráficas. Ahora camina hacia el oeste por las callejuelas paralelas al río hasta la calle Geoffroy-l'Asnier. Allí nos espera un lugar que pide silencio.

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