Praterinsel: la isla que se divertía como Viena
Why is it significant?
Cruza el puente y escucha cómo cambia el sonido: el tráfico se queda atrás y lo que oyes ahora es el agua corriendo a ambos lados.
Key Facts
| Place | Praterinsel: la isla que se divertía como Viena |
|---|---|
| Address | Praterinsel, 80538 München, Germany |
| Geo Coordinates | 48.13650, 11.59070 |
| Part of Walk | Múnich verde: el río Isar, los surfistas del Eisbach y el Jardín Inglés |
| Generated | Generated |
Cruza el puente y escucha cómo cambia el sonido: el tráfico se queda atrás y lo que oyes ahora es el agua corriendo a ambos lados. Estás en la Praterinsel, una isla estrecha y larga en medio del Isar, con árboles altos, edificios de ladrillo y ese aire de rincón que la ciudad ha olvidado un poco... por suerte.
El nombre te sonará si conoces Viena. El Prater es el gran parque de recreo de los vieneses, y a comienzos del siglo XIX un hostelero muniqués copió la idea en esta isla: música, baile, juegos y cerveza al aire libre. Los domingos, la gente cruzaba el río para divertirse en su pequeño Prater, y el nombre se quedó pegado a la isla para siempre.
Después llegó la industria. Durante décadas aquí hubo talleres y una destilería de licores, y el verde de los domingos se llenó de chimeneas y almacenes. En 1911 se instaló en uno de los edificios el Museo Alpino del Club Alpino Alemán, que sigue en la isla. Tiene sentido: el club se fundó precisamente en Múnich, en 1869, y esta ciudad vive mirando hacia las montañas. Los días de Föhn, un viento cálido que baja de los Alpes, las cumbres parecen tan cerca que casi se tocan... y medio Múnich le echa la culpa de su dolor de cabeza.
Asómate a la orilla un momento. Este agua verde y fría nace en el Karwendel, en el Tirol, y baja con prisa hacia el Danubio. Durante siglos, por este mismo río bajaban almadías, balsas enormes de troncos atados, cargadas de madera, piedra, cal y a veces pasajeros, que llegaban desde la montaña y seguían río abajo hasta Viena o más lejos.
Mira ahora hacia el este, al otro lado del brazo más ancho. Arriba, coronando la ladera, verás un palacio largo hecho de arcos que mira de frente a la ciudad. Sal de la isla por ese lado, cruza el puente de la Maximilianstraße y sube la cuesta: es el Maximilianeum, y no tiene pérdida.