Isartor: el triunfo pintado de Luis el Bávaro

Why is it significant?

Quédate frente al Isartor, la gran puerta de la muralla con su torre central y sus dos torres más bajas, y busca sobre los arcos el largo fresco de colores: un desfile de caballeros, estandartes, trompetas y un hombre a caballo que avanza entre aclamaciones.

Key Facts

PlaceIsartor: el triunfo pintado de Luis el Bávaro
AddressTal 50, 80331 München, Germany
Geo Coordinates48.13510, 11.58200
Part of WalkMúnich de los Wittelsbach: del Stachus a la Residencia y la Feldherrnhalle
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Quédate frente al Isartor, la gran puerta de la muralla con su torre central y sus dos torres más bajas, y busca sobre los arcos el largo fresco de colores: un desfile de caballeros, estandartes, trompetas y un hombre a caballo que avanza entre aclamaciones.

La puerta se levantó en tiempos de Luis el Bávaro, en la primera mitad del siglo catorce, cuando Múnich crecía deprisa y necesitaba una segunda muralla. Por aquí entraba la ruta de la sal, que cruzaba el río unos cientos de metros más allá. La sal era el gran negocio de la ciudad, y quien controlaba el puente y la puerta cobraba peaje a cada carro. Por eso esta entrada era la más importante de todas.

El fresco cuenta un triunfo: la entrada de Luis el Bávaro en Múnich tras la batalla de Mühldorf, en 1322, en la que derrotó y capturó a su primo y rival, Federico el Hermoso de Habsburgo, que le disputaba la corona. Pero no te dejes engañar por el estilo: la pintura no es medieval. Se hizo en el siglo diecinueve, en tiempos del rey Luis I, un monarca obsesionado con recordar las glorias de su familia en cada muro disponible. Es propaganda dinástica con quinientos años de retraso.

La vida de aquel emperador fue una pelea constante. Tras la victoria vino la guerra con el papado: el papa de Aviñón lo excomulgó, y Luis respondió haciéndose coronar en Roma en 1328 sin bendición papal. Murió en 1347, de un ataque repentino durante una cacería de osos cerca de Fürstenfeldbruck, todavía excomulgado. Ya viste su cenotafio en la Frauenkirche: los Wittelsbach nunca dejaron de presumir de él.

Y ahora la sorpresa. Dentro de esta puerta imperial hay un museo dedicado a Karl Valentin, el gran cómico muniqués de comienzos del siglo veinte, maestro del absurdo, al que admiraba el joven Bertolt Brecht. Un emperador en la fachada y un payaso genial en la torre... muy de Múnich. Desanda unos pasos por el Tal y sube hacia el norte por las callejuelas de la derecha: pronto oirás música de metales y entrechocar de jarras.

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