El Monopteros: un templo griego para mirar Múnich
Why is it significant?
Sube la colina por el sendero en curva y quédate un momento entre las columnas del templete. Ahora date la vuelta: ahí tienes todo el perfil de Múnich, las torres con cúpula de la Frauenkirche, el campanario del ayuntamiento, las torres de la Theatinerkirche, asomando por encima de los árboles como…
Key Facts
| Place | El Monopteros: un templo griego para mirar Múnich |
|---|---|
| Address | Englischer Garten, 80538 München, Germany |
| Geo Coordinates | 48.14990, 11.59090 |
| Part of Walk | Múnich verde: el río Isar, los surfistas del Eisbach y el Jardín Inglés |
| Generated | Generated |
Sube la colina por el sendero en curva y quédate un momento entre las columnas del templete. Ahora date la vuelta: ahí tienes todo el perfil de Múnich, las torres con cúpula de la Frauenkirche, el campanario del ayuntamiento, las torres de la Theatinerkirche, asomando por encima de los árboles como en un cuadro.
Esto es el Monopteros, que en griego significa más o menos un solo anillo de columnas, sin muros. Lo encargó el rey Luis I, enamorado de la Antigüedad clásica, y lo diseñó su arquitecto de cabecera, Leo von Klenze, en la década de 1830. Es el mismo Klenze que firmó la Gliptoteca y los Propileos de la Königsplatz, y el gran templo del Walhalla junto al Danubio. Luis I estaba tan obsesionado con Grecia que su propio hijo, Otón, acabó siendo nombrado rey de los griegos en 1832.
La colina que pisas tampoco es natural. Se levantó a mano para que el templo dominara la pradera, como en los cuadros de paisajes ideales que tanto gustaban entonces. Un templo griego, en un parque de estilo inglés, en la capital de Baviera... el siglo XIX tenía muy claro que la belleza no necesitaba pasaporte.
Este rincón ha tenido muchas vidas. En los años sesenta y setenta, la colina fue punto de encuentro de los jóvenes de Schwabing, el barrio bohemio vecino: guitarras, melenas, humo dulzón y discusiones hasta la madrugada. Y en la pradera de abajo, desde hace décadas, nadie se escandaliza si alguien toma el sol sin ropa. Múnich es conservadora en muchas cosas... pero no en esta.
Antes de bajar, mira hacia el norte. Entre los árboles asoma algo que no encaja con un templo griego ni con un parque inglés: el tejado de una pagoda. Baja por el otro lado de la colina y camina hacia allí, siguiendo el sonido de la música de banda y el olor a pretzel recién hecho.