El Ángel de la Paz (Friedensengel)

Why is it significant?

Sube la escalinata y deja que la columna te domine: allá arriba, sobre un capitel, un ángel dorado con las alas abiertas parece a punto de despegar hacia el centro de la ciudad. Es el Friedensengel, el Ángel de la Paz, y desde su terraza tienes una de las mejores vistas de esta orilla del Isar.

Key Facts

PlaceEl Ángel de la Paz (Friedensengel)
AddressPrinzregentenstraße, 81675 München, Germany
Geo Coordinates48.14130, 11.59700
Part of WalkMúnich verde: el río Isar, los surfistas del Eisbach y el Jardín Inglés
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Sube la escalinata y deja que la columna te domine: allá arriba, sobre un capitel, un ángel dorado con las alas abiertas parece a punto de despegar hacia el centro de la ciudad. Es el Friedensengel, el Ángel de la Paz, y desde su terraza tienes una de las mejores vistas de esta orilla del Isar.

Se inauguró en 1899 para celebrar los veinticinco años de paz que siguieron a la guerra franco-prusiana de 1870 y 1871. El modelo de la figura es griego: imita a la Niké de Peonio, una Victoria alada que arqueólogos alemanes habían desenterrado en Olimpia apenas un par de décadas antes. Múnich, que ya se llamaba a sí misma la Atenas del Isar, no podía resistirse.

Mira hacia el oeste. La Prinzregentenstraße baja en línea recta, cruza el río por el puente Luitpoldbrücke y sigue hasta el Haus der Kunst y el Jardín Inglés. La avenida lleva el nombre del príncipe regente Luitpoldo, que gobernó Baviera en nombre de sus sobrinos, el famoso rey Luis II y su hermano Otón, declarados incapaces. Bajo su regencia la ciudad creció a toda prisa, con avenidas anchas, museos y villas. Unos pasos más arriba, en esta misma calle, el pintor Franz von Stuck se construyó hacia 1898 una villa que parece un templo, porque en aquella Múnich hasta los artistas querían vivir como dioses griegos.

Y aquí viene la ironía que los muniqueses conocen bien. Un monumento a la paz inaugurado en 1899... quince años después estalló la Primera Guerra Mundial, y la paz que celebraba el ángel resultó ser solo un intervalo. Por eso esta figura dorada se mira hoy con una mezcla de cariño y melancolía.

En Nochevieja, mucha gente sube a esta terraza con una botella para ver los fuegos sobre los tejados, y en verano es el sitio de las parejas al caer la tarde. Baja ahora la escalinata, cruza el río por el puente Luitpoldbrücke y, nada más llegar a la otra orilla, toma a la derecha el camino que baja al agua: las praderas del Isar te esperan allí abajo.

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