Michaelskirche: la cripta de Luis II
Why is it significant?
Detente frente a la fachada blanca de la Michaelskirche y busca, entre los dos portales, la figura de bronce: un arcángel san Miguel con las alas abiertas que aplasta a un demonio medio hombre, medio bestia.
Key Facts
| Place | Michaelskirche: la cripta de Luis II |
|---|---|
| Address | Neuhauser Straße 6, 80333 München, Germany |
| Geo Coordinates | 48.13890, 11.57040 |
| Part of Walk | Múnich de los Wittelsbach: del Stachus a la Residencia y la Feldherrnhalle |
| Generated | Generated |
Detente frente a la fachada blanca de la Michaelskirche y busca, entre los dos portales, la figura de bronce: un arcángel san Miguel con las alas abiertas que aplasta a un demonio medio hombre, medio bestia. Encima, en hornacinas, una fila de duques, reyes y emperadores de piedra, como un árbol genealógico colgado sobre la calle.
Esta iglesia la quiso el duque Guillermo V, al que llamaron el Piadoso. Era la época de la Contrarreforma, y Baviera había elegido bando: católica, fiel a Roma, con los jesuitas como punta de lanza. Las obras empezaron en 1583, y el resultado fue la mayor iglesia renacentista al norte de los Alpes, con una bóveda de cañón de unos veinte metros de ancho, sin columnas que la sostengan, de las más atrevidas de su tiempo.
En 1590, en plena obra, la torre se vino abajo y aplastó parte del coro. Cualquiera habría visto una catástrofe. Guillermo vio un mensaje del cielo: la iglesia era demasiado pequeña. Así que mandó ampliarla. Tanto gastó en ella, y en todo lo demás, que acabó ahogado por las deudas, y en 1597 abdicó en su hijo Maximiliano. Te vas a encontrar a los dos, padre e hijo, en casi todas las paradas de este paseo.
Pero mucha gente entra por otro motivo. Bajo el presbiterio está la cripta de los Wittelsbach, y entre decenas de ataúdes hay uno que casi siempre tiene flores frescas: el del rey Luis II. El rey de los castillos de cuento, el mecenas de Wagner, declarado incapaz por sus ministros y muerto en junio de 1886 en las aguas del lago de Starnberg, junto al psiquiatra que lo vigilaba. Nadie ha aclarado del todo qué pasó aquella noche. Su cuerpo descansa aquí; su corazón, según la costumbre de la familia, se guarda en una urna en el santuario de Altötting.
Dentro hay además un monumento inesperado: el sepulcro de Eugenio de Beauharnais, hijastro de Napoleón, que se casó con una princesa bávara y terminó sus días en Múnich. Lo esculpió el danés Thorvaldsen... un mausoleo napoleónico dentro de un templo jesuita. Sal, sigue por la calle peatonal y gira a la izquierda por la Augustinerstraße: dos torres de ladrillo con cúpulas verdes te están esperando.