Residencia de Estudiantes: la colina de Lorca, Dalí y Buñuel

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Entre chopos y adelfas verás unos pabellones blancos y de ladrillo, largos y sencillos, que los residentes llamaban los transatlánticos por su aspecto de barco. Aquí, en los años veinte, se juntó la generación más brillante de la cultura española del siglo XX.

Key Facts

PlaceResidencia de Estudiantes: la colina de Lorca, Dalí y Buñuel
AddressCalle del Pinar 21, 28006 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.44020, -3.68790
Part of WalkEl Chamberí secreto de Madrid: el Andén 0, la casa de Sorolla y la Residencia de Estudiantes
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Entre chopos y adelfas verás unos pabellones blancos y de ladrillo, largos y sencillos, que los residentes llamaban los transatlánticos por su aspecto de barco. Aquí, en los años veinte, se juntó la generación más brillante de la cultura española del siglo XX.

La Residencia de Estudiantes nació en 1910, impulsada por la Junta para Ampliación de Estudios, la heredera de aquella Institución Libre de Enseñanza que viste antes. La dirigió Alberto Jiménez Fraud, y en 1915 se trasladó a esta colina, que el poeta Juan Ramón Jiménez bautizó como la colina de los Chopos. El modelo eran los colleges de Oxford y Cambridge: que estudiantes de ciencias y de letras vivieran, discutieran y aprendieran juntos.

Y vaya si convivieron. En estas habitaciones vivió Federico García Lorca, que tocaba el piano y recitaba sus poemas a quien quisiera escucharlo. Aquí llegó en 1922 un joven Salvador Dalí, tímido y extravagante, y aquí se hizo amigo de Luis Buñuel, aragonés y aficionado al boxeo. De aquella amistad saldría, años después, Un perro andaluz. Y entre los residentes hubo también científicos, como Severo Ochoa, futuro premio Nobel de Medicina.

Luego estaban los visitantes. Albert Einstein dio una conferencia aquí en 1923, Marie Curie se alojó en la Residencia en sus viajes a Madrid, y por sus salones pasaron Le Corbusier, Igor Stravinski, H. G. Wells o Paul Valéry. En pocos lugares de Europa se podía, en un mismo día, desayunar con un futuro premio Nobel y cenar con un poeta que iba a cambiar el idioma.

La Guerra Civil lo dispersó todo. Lorca fue asesinado en 1936, muchos marcharon al exilio y la Residencia quedó integrada en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En 1986 recuperó su nombre y su espíritu como centro cultural, y hoy vuelve a llenarse de conciertos, lecturas y debates. Aquí termina tu paseo por el Chamberí secreto. Siéntate un momento bajo los chopos y piensa que, a veces, los lugares que cambian un país no tienen grandes fachadas... solo buenos jardines y buenas conversaciones.

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