Plaza de Olavide: el octógono del mercado dinamitado
Why is it significant?
Fíjate en la forma de esta plaza: no es cuadrada ni redonda, sino un octógono, con las calles llegando a ella como los radios de una rueda. En el centro hay árboles, columpios y terrazas, y en las tardes de verano parece el patio de una casa enorme donde todo el mundo se conoce.
Key Facts
| Place | Plaza de Olavide: el octógono del mercado dinamitado |
|---|---|
| Address | Plaza de Olavide, 28010 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.43280, -3.70100 |
| Part of Walk | El Chamberí secreto de Madrid: el Andén 0, la casa de Sorolla y la Residencia de Estudiantes |
| Generated | Generated |
Fíjate en la forma de esta plaza: no es cuadrada ni redonda, sino un octógono, con las calles llegando a ella como los radios de una rueda. En el centro hay árboles, columpios y terrazas, y en las tardes de verano parece el patio de una casa enorme donde todo el mundo se conoce.
El nombre honra a Pablo de Olavide, un ilustrado nacido en Lima en 1725 que llegó a ser uno de los hombres de confianza del gobierno de Carlos III. Dirigió la colonización de Sierra Morena, donde se fundaron pueblos nuevos como La Carolina, con colonos llegados de Centroeuropa. Pero sus ideas modernas le costaron caras: la Inquisición lo procesó y lo condenó en 1778, y acabó huyendo a Francia. Tiene algo de justicia poética que hoy su nombre esté en una plaza de vecinos y no en la fachada de un palacio.
Durante cuarenta años, en el centro de este octógono no hubo jardín sino un mercado, también octogonal, inaugurado en 1934. Era un edificio racionalista, de hormigón y cristal, muy moderno para su época, y en él hacían la compra las familias del barrio. En 1974 el Ayuntamiento decidió derribarlo... y no lo hizo a golpe de piqueta, sino con explosivos.
Todavía circulan las imágenes de aquella voladura: una nube de polvo enorme que se tragó la plaza entera mientras los vecinos miraban desde los balcones. Para muchos mayores del barrio fue como ver desaparecer un pedazo de su infancia. Después llegaron el aparcamiento subterráneo y el jardín que tienes delante, y con los años Olavide se convirtió en lo que es hoy: un salón al aire libre.
En las fiestas del Carmen la plaza se llena de música y de chotis, y los niños que juegan aquí no tienen ni idea de que pisan los cimientos de un mercado dinamitado. Pero lo mejor de Chamberí todavía está bajo tierra. Sal hacia el este, apenas trescientos metros, hasta la plaza de Chamberí, donde un andén lleva más de medio siglo esperando un tren que ya no se detiene.