Plaza de Chamberí y Andén 0: la estación fantasma del metro
Why is it significant?
En esta plaza ajardinada, entre bancos y árboles, hay una entrada que baja a una estación donde ningún tren se ha detenido desde 1966. Allí abajo te espera el Madrid de los años veinte congelado bajo tierra: azulejos blancos, taquillas de madera y anuncios de cerámica que nadie ha vuelto a cambiar.
Key Facts
| Place | Plaza de Chamberí y Andén 0: la estación fantasma del metro |
|---|---|
| Address | Plaza de Chamberí, 28010 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.43250, -3.69760 |
| Part of Walk | El Chamberí secreto de Madrid: el Andén 0, la casa de Sorolla y la Residencia de Estudiantes |
| Generated | Generated |
En esta plaza ajardinada, entre bancos y árboles, hay una entrada que baja a una estación donde ningún tren se ha detenido desde 1966. Allí abajo te espera el Madrid de los años veinte congelado bajo tierra: azulejos blancos, taquillas de madera y anuncios de cerámica que nadie ha vuelto a cambiar.
El metro de Madrid se inauguró el 17 de octubre de 1919, con el rey Alfonso XIII en el viaje inaugural. La primera línea iba de Sol a Cuatro Caminos, apenas ocho estaciones, y Chamberí era una de ellas. El proyecto fue de tres ingenieros, Carlos Mendoza, Miguel Otamendi y Antonio González Echarte, y el aspecto de las estaciones se lo dio el arquitecto Antonio Palacios, el del Palacio de Cibeles. El propio rey puso dinero en la empresa, que durante años se llamó Compañía Metropolitano Alfonso XIII.
¿Por qué se cerró? Por puro éxito. En los años sesenta los trenes se quedaban cortos, y hubo que alargar los andenes de la línea 1 de sesenta a noventa metros. Chamberí estaba en curva y demasiado cerca de sus vecinas, Iglesia y Bilbao, así que no compensaba ampliarla. El 22 de mayo de 1966 cerró sus puertas, y desde entonces los trenes pasaron de largo junto a un andén vacío.
Durante más de cuarenta años fue una estación fantasma. Los viajeros veían por la ventanilla, apenas un segundo, un andén en penumbra, y nacieron leyendas de vagabundos, de ruidos y de apariciones. La realidad era más poética: allí abajo seguían en buena parte intactos los carteles publicitarios de azulejo, de cuando los anuncios se hacían para durar toda una vida.
En 2008 Metro de Madrid la restauró y la abrió como museo con el nombre de Andén 0. Detrás de una mampara de cristal, todavía hoy ves pasar los trenes de la línea 1 sin frenar, como si la estación no existiera, y sientes el viento que levantan. Es uno de los viajes en el tiempo más sorprendentes de la ciudad. Al salir, vuelve hacia el norte un par de manzanas, hasta el paseo del General Martínez Campos: allí te espera una escuela que quiso cambiar España.