Círculo de Bellas Artes: Minerva vigila la Gran Vía

Why is it significant?

Párate en la acera de la calle de Alcalá, delante de este edificio de piedra clara que sube por escalones, como una tarta de bodas muy seria, y busca con la mirada lo más alto. Allí, sobre la torre, una diosa de bronce con casco y lanza contempla la ciudad.

Key Facts

PlaceCírculo de Bellas Artes: Minerva vigila la Gran Vía
AddressCalle de Alcalá 42, 28014 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.41870, -3.69610
Part of WalkLa Gran Vía de Madrid: cien años de cúpulas, cines y rascacielos
GeneratedGenerated

Open the walk

Párate en la acera de la calle de Alcalá, delante de este edificio de piedra clara que sube por escalones, como una tarta de bodas muy seria, y busca con la mirada lo más alto. Allí, sobre la torre, una diosa de bronce con casco y lanza contempla la ciudad. Es Minerva, la diosa de la sabiduría y de las artes, y desde mediados de los años sesenta vigila el comienzo de la Gran Vía.

El Círculo de Bellas Artes nació en 1880 como una reunión de pintores y escultores que buscaban un sitio donde charlar, exponer y, ya puestos, divertirse. Durante décadas fue famoso por sus bailes de máscaras de Carnaval, a los que acudía medio Madrid disfrazado. Cuando la sociedad creció, encargó su sede a Antonio Palacios, el arquitecto gallego que también levantó el Palacio de Comunicaciones de Cibeles y diseñó las primeras estaciones del metro. El edificio se inauguró en 1926 y es un rompecabezas de volúmenes: cada cuerpo parece apoyado en el anterior, hasta rematar en esa torre.

Pero el verdadero tesoro está arriba. Desde su azotea, la ciudad se abre como un mapa: a tus pies, la cúpula negra y dorada del Edificio Metrópolis, y detrás, la Gran Vía doblándose hacia el oeste entre fachadas que parecen sacadas de París, de Chicago y de Nueva York a la vez. Desde allí entiendes lo que fue esta calle: una herida enorme abierta a golpe de piqueta en el Madrid viejo, para que la capital pareciera, por fin, una metrópoli moderna.

Y aquí va la paradoja más madrileña de todas. En 1886, más de veinte años antes de que se derribara una sola casa, los teatros ya se reían de la Gran Vía. La zarzuela La Gran Vía, con música de Federico Chueca y Joaquín Valverde, convertía en personajes a las calles que el proyecto amenazaba con borrar, y el público salía tarareando sus melodías. Madrid tuvo canción antes que avenida... y durante años pareció que la avenida no iba a llegar nunca.

Al final llegó, en tres tramos, entre 1910 y 1929, y se llevó por delante cientos de casas y decenas de callejuelas. Lo que vas a recorrer ahora es ese experimento: medio siglo de arquitectura en poco más de un kilómetro, del adorno parisino al rascacielos americano y a los gigantes de la posguerra. Cruza Alcalá con cuidado y camina hacia el oeste, hasta la gran cúpula que parte la calle en dos.

Nearby stories