El depósito elevado del Canal de Isabel II: la torre del agua

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Esa torre de ladrillo rojo y cerámica que asoma sobre la calle de Santa Engracia parece el torreón de un castillo mudéjar, o la chimenea de una fábrica que se hubiera vestido de fiesta. No es ninguna de las dos cosas.

Key Facts

PlaceEl depósito elevado del Canal de Isabel II: la torre del agua
AddressCalle de Santa Engracia 125, 28003 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.43950, -3.70140
Part of WalkEl Chamberí secreto de Madrid: el Andén 0, la casa de Sorolla y la Residencia de Estudiantes
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Esa torre de ladrillo rojo y cerámica que asoma sobre la calle de Santa Engracia parece el torreón de un castillo mudéjar, o la chimenea de una fábrica que se hubiera vestido de fiesta. No es ninguna de las dos cosas. Es un depósito de agua, y durante cuatro décadas le dio presión a los grifos de medio barrio.

Para entenderla hay que imaginar el Madrid de antes del grifo. Hasta mediados del siglo XIX la ciudad bebía de los viajes de agua, galerías subterráneas heredadas de siglos atrás, y de los aguadores, que subían cántaros por las escaleras a cambio de unas monedas. La población crecía y el agua no llegaba. En 1851, bajo el reinado de Isabel II y con Bravo Murillo al frente del Gobierno, se decidió traerla desde el río Lozoya, en la sierra, a más de setenta kilómetros.

El 24 de junio de 1858 el agua del Lozoya llegó por fin a Madrid, y para celebrarlo se hizo brotar en la calle Ancha de San Bernardo un surtidor altísimo que el público aplaudió como si fuera un castillo de fuegos artificiales. Había nacido el Canal de Isabel II, que todavía hoy abastece a la región. Pero quedaba un problema: las zonas más altas de la ciudad, como esta parte de Chamberí, estaban casi al nivel de los depósitos, y allí el agua apenas subía a los pisos.

La solución fue esta torre, levantada entre 1907 y 1911: un gran depósito colocado en lo alto, que se llenaba con bombas y luego dejaba caer el agua con fuerza hacia las casas de alrededor. Funcionó hasta 1952. Después quedó vacía, olvidada, y pudo haber acabado en escombros... hasta que en los años ochenta se rehabilitó como sala de exposiciones. Hoy, donde antes se almacenaba el agua, se cuelgan fotografías, y el recorrido sube por dentro de la torre planta a planta.

Y no es lo único que el Canal esconde por aquí. En estas manzanas hay enormes depósitos enterrados, y sobre uno de ellos, unos metros más al oeste, se extiende hoy un parque con campo de golf: hay quien practica su swing encima de millones de litros de agua sin saberlo. Ahora sigue Santa Engracia hacia el sur, hasta la glorieta donde empieza el Chamberí más castizo.

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