Calle de Argumosa: el cirujano del éter y la hora del vermut
Why is it significant?
Pasea por esta calle larga y arbolada, con terrazas a ambos lados, mesas metálicas al sol y gente que estira la mañana del domingo con un vaso de vermut y una aceituna clavada en un palillo. Es la calle más tranquila de un barrio que no lo es.
Key Facts
| Place | Calle de Argumosa: el cirujano del éter y la hora del vermut |
|---|---|
| Address | Calle de Argumosa, 28012 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.40810, -3.69850 |
| Part of Walk | Cocido, Rastro y vermut: La Latina y Lavapiés, el Madrid castizo que se come |
| Generated | Generated |
Pasea por esta calle larga y arbolada, con terrazas a ambos lados, mesas metálicas al sol y gente que estira la mañana del domingo con un vaso de vermut y una aceituna clavada en un palillo. Es la calle más tranquila de un barrio que no lo es.
Debe su nombre a Diego de Argumosa, un cirujano cántabro que en 1847 realizó en Madrid una de las primeras operaciones con anestesia de éter en España, apenas unos meses después de la célebre demostración de Boston. Tiene sentido que su calle esté aquí: a pocos pasos estaba el gran Hospital General, el edificio que hoy ocupa el Museo Reina Sofía. Dormir a un paciente antes de abrirlo... en su época, aquello parecía magia.
El vermut nació en Turín a finales del siglo dieciocho, pero Madrid lo adoptó como propio. En las tabernas castizas se servía de grifo, directamente del barril, con su rodaja de naranja y su chorrito de sifón, y la hora del vermut, ese rato entre la misa o el Rastro y la comida del domingo, se convirtió en una institución.
El ritual tiene sus reglas no escritas. Vermut rojo, sin prisas, una tapa de boquerones en vinagre, unas patatas fritas o una banderilla de encurtidos que te pique en la lengua. Y, sobre todo, no cometas el error de tratarlo como un simple aperitivo para salir corriendo a comer. En Madrid, un vermut bien llevado puede enlazar sin problema con la merienda.
Argumosa es también un retrato de cómo ha cambiado Lavapiés. Las tabernas de siempre conviven con locales nuevos, y los vecinos de toda la vida ven subir los alquileres y llegar las maletas con ruedas de los pisos turísticos. Es el gran debate del centro de Madrid, y aquí se discute, cómo no, en la terraza. Para terminar, sube hacia el norte, hacia la plaza de Antón Martín: junto a su mercado te espera un cine muy especial.