St John's Notting Hill: la iglesia en el centro de un hipódromo
Why is it significant?
Has llegado a lo más alto de la colina de Notting Hill. En la cima se alza una iglesia de piedra con aguja gótica, rodeada de césped y de calles que la abrazan en curva. Es St John's Notting Hill, consagrada en 1845, y está justo donde unos años antes la gente subía a ver carreras de caballos.
Key Facts
| Place | St John's Notting Hill: la iglesia en el centro de un hipódromo |
|---|---|
| Address | Lansdowne Crescent, London W11 2NN, United Kingdom |
| Geo Coordinates | 51.51060, -0.20570 |
| Part of Walk | Notting Hill secreto: Portobello Road, el carnaval y la torre de Goldfinger en Londres |
| Generated | Generated |
Has llegado a lo más alto de la colina de Notting Hill. En la cima se alza una iglesia de piedra con aguja gótica, rodeada de césped y de calles que la abrazan en curva. Es St John's Notting Hill, consagrada en 1845, y está justo donde unos años antes la gente subía a ver carreras de caballos.
En junio de 1837, el mismo mes en que una jovencísima Victoria subía al trono, el empresario John Whyte abrió en estos terrenos alquilados el Hippodrome, un hipódromo que aspiraba a ser el gran circuito de Londres, con una pista que rodeaba la colina. Esta cumbre era el mirador natural: desde aquí los espectadores seguían a los caballos en toda la vuelta. Durante unos años llegaron aristócratas en carruaje y hubo carreras lisas y de obstáculos.
Pero el proyecto tenía dos enemigos. El primero era el suelo: la arcilla pesada de la zona se convertía en barro, y los jinetes se quejaban de la pista. El segundo eran los vecinos de Notting Dale, que defendían un antiguo camino público que atravesaba el recinto y se colaban por él sin pagar, con muy poca pinta de aristócratas. Hacia 1842, el Hippodrome cerró para siempre.
Entonces llegaron los promotores y trazaron calles sobre la antigua pista. Por eso algunas, como Lansdowne Crescent o Stanley Crescent, describen curvas tan elegantes alrededor de la colina; según la tradición local, siguen más o menos el trazado del viejo circuito. La iglesia se levantó en la cima como corona del nuevo barrio, y fue una de las primeras de la zona.
Párate un momento y mira cómo se curvan las calles: estás dentro de un hipódromo fantasma. Rodea la iglesia y toma Lansdowne Crescent, la media luna de casas blancas que se curva hacia el oeste: allí termina el paseo, con una historia de música y de despedida.