Real Observatorio y el meridiano cero
Why is it significant?
Has llegado a lo alto de la colina. Detrás tienes Flamsteed House, la casita de ladrillo rojo con una bola roja ensartada en un mástil sobre el tejado, y en el patio una línea metálica corta el suelo en dos.
Key Facts
| Place | Real Observatorio y el meridiano cero |
|---|---|
| Address | Blackheath Avenue, London SE10 8XJ, United Kingdom |
| Geo Coordinates | 51.47800, -0.00150 |
| Part of Walk | Greenwich, Londres: el meridiano cero, el Cutty Sark y la memoria de Trafalgar |
| Generated | Generated |
Has llegado a lo alto de la colina. Detrás tienes Flamsteed House, la casita de ladrillo rojo con una bola roja ensartada en un mástil sobre el tejado, y en el patio una línea metálica corta el suelo en dos. Pon un pie a cada lado: ahora mismo estás a la vez en el hemisferio oriental y en el occidental.
Todo empezó con el gran problema de los navegantes: calcular la longitud en alta mar. Era tan grave que Felipe III de España ya había ofrecido en 1598 un premio a quien lo resolviera, y hasta Galileo lo intentó. Carlos II de Inglaterra fundó este observatorio en 1675 con el mismo fin, y Christopher Wren levantó la casa para el primer astrónomo real, John Flamsteed, según él mismo dijo, para la vivienda del observador... y un poco para la pompa.
La bola roja del tejado es una de las primeras señales horarias públicas del mundo. Desde 1833, cada día sube a media altura, luego hasta arriba y cae exactamente a la una de la tarde. Los capitanes anclados en el Támesis la miraban con el catalejo para poner en hora sus cronómetros antes de zarpar.
En 1884, en una conferencia internacional en Washington, veinticinco países eligieron este meridiano como el cero del mundo, porque la mayoría de las cartas náuticas ya lo usaban. Francia se abstuvo y siguió fiel a París durante décadas. España adoptó la hora de Greenwich en 1901... y la abandonó en 1940, cuando adelantó los relojes una hora para ir a la par con Alemania. Por eso, aunque este mismo meridiano cruza España, desde el Pirineo de Huesca hasta la costa de Castellón, los relojes españoles marcan la hora de Berlín.
Un último secreto para despedirnos: si miras el GPS del móvil sobre la línea, verás que no marca cero. El meridiano que usan los satélites pasa unos cien metros más al este, por cómo se mide hoy la forma de la Tierra desde el espacio... Asómate a la explanada junto a la estatua del general Wolfe, contempla Londres a tus pies, del Támesis a las torres de Canary Wharf, y cierra aquí el paseo, en el punto donde empieza el tiempo.