Puente de Waterloo: libros bajo los arcos

Why is it significant?

Bajo el puente de Waterloo, a cubierto de la lluvia, se alinean mesas llenas de libros usados: clásicos de bolsillo, mapas viejos, novelas policiacas con las tapas gastadas. Pasa los dedos por los lomos sin prisa.

Key Facts

PlacePuente de Waterloo: libros bajo los arcos
AddressQueen's Walk, London SE1 8XT, United Kingdom
Geo Coordinates51.50770, -0.11580
Part of WalkEl Londres de Shakespeare: paseo literario por la orilla sur del Támesis
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Bajo el puente de Waterloo, a cubierto de la lluvia, se alinean mesas llenas de libros usados: clásicos de bolsillo, mapas viejos, novelas policiacas con las tapas gastadas. Pasa los dedos por los lomos sin prisa. Es uno de los pocos mercadillos de libros al aire libre de Londres, y probablemente el más bonito.

El nombre del puente guarda un recuerdo que en España se conoce bien. Waterloo es la batalla de 1815 en la que Wellington y los prusianos derrotaron a Napoleón. Y Wellington llegó a ella después de años de guerra en la península ibérica, en la Guerra de la Independencia, con victorias como Arapiles o Vitoria, junto a tropas españolas y portuguesas. El primer puente, de granito, se inauguró en 1817, en el segundo aniversario de la batalla.

Aquel puente fascinó a Claude Monet. Entre 1899 y 1901, desde la ventana de un hotel en la otra orilla, lo pintó decenas de veces: con niebla, con sol, con humo, persiguiendo la luz de Londres. El puente actual es otro, de hormigón claro, levantado durante la Segunda Guerra Mundial. Como muchos hombres estaban en el frente, buena parte de la obra la hicieron mujeres, y por eso hay londinenses que lo llaman el Puente de las Damas.

Y para los amantes de la música: desde lo alto de este puente se ve la puesta de sol que inspiró a Ray Davies una de las canciones más hermosas sobre la ciudad, Waterloo Sunset, de los Kinks, en 1967. Tantas maneras de contar el mismo río: un soneto, un cuadro, una canción... y estas mesas, donde cualquiera puede llevarse otra historia a casa.

Si encuentras un libro con una dedicatoria escrita a mano, léela: es literatura de la que nunca se publica. Sigue unos pasos más hacia el este. Ese bloque de hormigón con terrazas superpuestas, tan amado como odiado, es el teatro nacional.

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