National Theatre: el brutalismo que quería ser ciudad
Why is it significant?
Mira el National Theatre de frente: terrazas horizontales de hormigón visto, torres de escenario como cajas grises, ni un solo adorno. Acércate y toca la superficie: el hormigón conserva las vetas de los tablones de madera de los encofrados, como si fuera madera convertida en piedra.
Key Facts
| Place | National Theatre: el brutalismo que quería ser ciudad |
|---|---|
| Address | Upper Ground, London SE1 9PX, United Kingdom |
| Geo Coordinates | 51.50710, -0.11340 |
| Part of Walk | El Londres de Shakespeare: paseo literario por la orilla sur del Támesis |
| Generated | Generated |
Mira el National Theatre de frente: terrazas horizontales de hormigón visto, torres de escenario como cajas grises, ni un solo adorno. Acércate y toca la superficie: el hormigón conserva las vetas de los tablones de madera de los encofrados, como si fuera madera convertida en piedra.
No todo el mundo lo quiere. En 1988, el entonces príncipe Carlos lo describió como una forma astuta de construir una central nuclear en pleno Londres sin que nadie protestara. Otros lo consideran la obra maestra del brutalismo británico. Su arquitecto, Denys Lasdun, quería que el edificio funcionara como una pequeña ciudad, con terrazas y vestíbulos abiertos donde la gente pudiera quedarse aunque no fuera a ver ninguna función.
La idea de un teatro nacional se discutió durante más de cien años. La compañía nació por fin en 1963, dirigida por Laurence Olivier, y actuó durante más de una década en el Old Vic, un teatro histórico a pocas calles de aquí, mientras este edificio se construía. La reina Isabel II lo inauguró oficialmente en octubre de 1976. Tiene tres salas, y la mayor lleva el nombre de Olivier.
De sus escenarios han salido obras que dieron la vuelta al mundo. War Horse, con caballos de tamaño real hechos con marionetas y manejados por varios actores a la vez, se estrenó aquí en 2007, llegó a Broadway e inspiró la película de Spielberg. Y aquí se representa una y otra vez a Shakespeare, el hombre que te espera al final de este paseo.
Hay algo hermoso en esta orilla: hace cuatro siglos muchos teatros buscaron refugio en el sur del río, lejos de las autoridades de la City, y hoy el teatro de la nación está en esa misma orilla. Sigue el paseo hacia el este. Dejarás atrás un rincón de casetas de colores y verás una torre de ladrillo con unas ventanas muy curiosas.