OXO Tower: el anuncio que fingía ser ventana

Why is it significant?

Levanta la vista hacia lo alto de la torre de ladrillo: en sus caras, unas ventanas dibujan tres letras, una O, una X y otra O. De noche se iluminan de rojo. Parece un anuncio. Y lo es... aunque oficialmente nunca lo fue.

Key Facts

PlaceOXO Tower: el anuncio que fingía ser ventana
AddressBarge House Street, London SE1 9PH, United Kingdom
Geo Coordinates51.50840, -0.10830
Part of WalkEl Londres de Shakespeare: paseo literario por la orilla sur del Támesis
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Levanta la vista hacia lo alto de la torre de ladrillo: en sus caras, unas ventanas dibujan tres letras, una O, una X y otra O. De noche se iluminan de rojo. Parece un anuncio. Y lo es... aunque oficialmente nunca lo fue.

El edificio había sido una pequeña central eléctrica que, a finales de los años veinte, compró la empresa fabricante del famoso caldo en cubitos OXO. La reconstruyó como almacén frigorífico y quiso poner en la torre un letrero luminoso gigante. Pero las normas lo prohibían: nada de publicidad en la orilla del río. ¿La solución? Diseñar las ventanas con forma de letras. Si alguien se quejaba, la respuesta era sencilla: son ventanas.

Durante décadas, el edificio fue decayendo. A finales de los setenta, toda esta orilla estaba llena de almacenes vacíos y había planes para cubrirla de oficinas. Los vecinos se organizaron en una de las campañas vecinales más famosas de Londres, y en 1984 su cooperativa, Coin Street Community Builders, compró los terrenos. Hoy hay viviendas asequibles, talleres de artesanos y el paseo que estás pisando. En las plantas bajas de la propia torre trabajan hoy diseñadores, joyeros y pequeños talleres, y desde lo alto se abre una de las mejores vistas del río.

Esas casetas de colores que acabas de dejar atrás, Gabriel's Wharf, también nacieron de aquel empeño vecinal. Es una lección que cualquier novelista entendería: una ciudad no la escriben solo los poetas, a veces la escriben vecinos con pancartas y paciencia. Y esta orilla, que siempre fue la del margen, la de los teatros y los muelles, volvió a ser de quien la vivía.

Ahora te espera el tramo más largo del paseo. Sigue la orilla bajo el puente de Blackfriars, donde el río se ve más ancho, hasta una enorme fábrica de ladrillo con una chimenea altísima.

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