London Eye: la noria temporal que se quedó

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Sitúate bajo la gran rueda blanca, cerca del embarcadero, y fíjate en cómo gira: tan despacio que la gente sube y baja sin que se detenga. Una vuelta completa tarda una media hora. El London Eye mide 135 metros y lleva treinta y dos cápsulas de cristal, tantas como distritos tiene Londres.

Key Facts

PlaceLondon Eye: la noria temporal que se quedó
AddressRiverside Building, County Hall, London SE1 7PB, United Kingdom
Geo Coordinates51.50330, -0.11960
Part of WalkEl Londres de Shakespeare: paseo literario por la orilla sur del Támesis
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Sitúate bajo la gran rueda blanca, cerca del embarcadero, y fíjate en cómo gira: tan despacio que la gente sube y baja sin que se detenga. Una vuelta completa tarda una media hora. El London Eye mide 135 metros y lleva treinta y dos cápsulas de cristal, tantas como distritos tiene Londres.

Las cápsulas van numeradas del 1 al 33, pero falta el 13, por superstición. La rueda la imaginó un matrimonio de arquitectos, David Marks y Julia Barfield, para un concurso de ideas sobre el nuevo milenio que, curiosamente, nadie ganó. Siguieron adelante por su cuenta, y la noria se inauguró oficialmente la noche del 31 de diciembre de 1999, aunque problemas técnicos retrasaron la llegada del público hasta marzo de 2000.

Y lo mejor: tenía permiso para solo cinco años. Iba a ser una atracción temporal. Fue tan popular que se quedó, y hoy forma parte de la silueta de la ciudad tanto como el Big Ben. Para levantarla, la montaron tumbada sobre plataformas flotantes en el río y luego la alzaron poco a poco con grúas, como quien iza una vela gigante.

Pero este es un paseo literario, así que mira hacia la orilla de enfrente, un poco a la derecha, donde el puente del tren llega a Charing Cross. Por allí, en 1824, un niño de doce años llamado Charles Dickens trabajaba diez horas al día pegando etiquetas en botes de betún, en un almacén ruinoso lleno de ratas, mientras su padre estaba en la cárcel por deudas. Casi nunca habló de aquello. Ese niño acabaría escribiendo Oliver Twist y David Copperfield, y llenando sus novelas de niños abandonados.

Tan cerca de la noria y tan lejos de su luz. Sigue por la orilla hacia el este, pasa bajo el puente de Hungerford y verás un gran edificio claro de los años cincuenta, con mucho cristal mirando al río.

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