Rua Nova do Carvalho
Why is it significant?
Mira el suelo: está pintado de rosa, de punta a punta. Encima, un puente de piedra cruza la calle, y a los lados se suceden bares con letreros antiguos y nombres de puertos lejanos. Es la Rua Nova do Carvalho, la calle rosa del Cais do Sodré, y su historia es mucho menos inocente que su color.
Key Facts
| Place | Rua Nova do Carvalho |
|---|---|
| Address | Rua Nova do Carvalho, 1200-292 Lisboa, Portugal |
| Geo Coordinates | 38.70720, -9.14310 |
| Part of Walk | Lisboa a bocados: ginjinha, pasteles, bacalao y mercados |
| Generated | Generated |
Mira el suelo: está pintado de rosa, de punta a punta. Encima, un puente de piedra cruza la calle, y a los lados se suceden bares con letreros antiguos y nombres de puertos lejanos. Es la Rua Nova do Carvalho, la calle rosa del Cais do Sodré, y su historia es mucho menos inocente que su color.
Durante buena parte del siglo XX, este fue el barrio de los marineros. Los barcos atracaban a pocos metros, y los hombres que bajaban a tierra después de semanas en el mar buscaban tres cosas: comida, bebida y compañía. Por eso muchos bares de la zona se llamaban como ciudades portuarias del norte de Europa, para que un marino escandinavo o británico se sintiera un poco en casa. Y por eso la calle tuvo también, durante décadas, fama de barrio rojo.
Era una zona dura, con peleas, contrabando y pobreza, que la ciudad prefería no mirar. Cuando el tráfico de mercantes se fue alejando del centro, el barrio entró en decadencia. La transformación llegó a comienzos de la década de 2010: la calle se peatonalizó, se pintó el suelo de rosa y los antiguos bares de marineros se convirtieron en locales de moda.
Para nuestro paseo gastronómico, esta calle es la Lisboa de los petiscos, las tapas portuguesas. Aquí y en todo el barrio vas a encontrar las grandes clásicas de la comida rápida lisboeta: la bifana, un bocadillo de cerdo marinado en ajo y vino blanco, y el caldo verde, una sopa de patata y col cortada finísima, con una rodaja de chorizo. Es lo que se comía, y se sigue comiendo, a altas horas, cuando el cuerpo pide algo caliente.
De día la calle duerme, y es el mejor momento para mirar las fachadas y los letreros viejos sin gente. De noche, se llena hasta reventar. Ahora sal hacia el oeste y cruza hacia la avenida grande que bordea el río. Enfrente verás un enorme edificio con una cúpula: el mercado.