Rua do Capelão y Largo da Severa

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Estás en la Rua do Capelão, una calle estrecha y empedrada que muchos lisboetas llaman la cuna del fado. Mira las fachadas: recuerdos de fadistas, una guitarra portuguesa esculpida, y a pocos pasos un pequeño ensanche que lleva el nombre de una mujer, el Largo da Severa.

Key Facts

PlaceRua do Capelão y Largo da Severa
AddressRua do Capelão, 1100 Lisboa, Portugal
Geo Coordinates38.71610, -9.13440
Part of WalkMouraria y Graça: la Lisboa escondida del fado, las vilas obreras y los miradores
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Estás en la Rua do Capelão, una calle estrecha y empedrada que muchos lisboetas llaman la cuna del fado. Mira las fachadas: recuerdos de fadistas, una guitarra portuguesa esculpida, y a pocos pasos un pequeño ensanche que lleva el nombre de una mujer, el Largo da Severa.

En esta calle vivió Maria Severa Onofriana, la primera gran estrella del fado. Nació en 1820, cantaba en las tabernas del barrio, tocaba ella misma la guitarra, y vivió un amor escandaloso con un aristócrata, el conde de Vimioso, que bajaba de su mundo de palacios a la Mouraria para oírla. Murió en 1846, con solo veintiséis años, probablemente de tuberculosis.

Su vida corta se convirtió en mito: una obra de teatro, novelas, canciones... y en 1931, A Severa, la primera película sonora portuguesa. Se dice que el chal negro con el que muchas fadistas se cubren los hombros es luto por ella. Puede que sea leyenda, pero cuando una fadista cierra los ojos y se ajusta el chal, cuesta no creérselo.

Fíjate en la forma de la guitarra portuguesa: un cuerpo redondo como una pera, doce cuerdas en seis pares y un sonido metálico, brillante, casi como un llanto. Desciende de la cítara inglesa del siglo dieciocho, que llegó con los comerciantes británicos, y en barrios como este se volvió algo completamente distinto. De la Mouraria salieron muchas otras voces: Fernando Maurício, al que llamaron el rey del fado, nació en el barrio en 1933, y Mariza, hoy una de las fadistas más conocidas del mundo, creció en estas calles.

El fado nació así, en puertos y tabernas, entre marineros, lavanderas, chulos y señoritos que bajaban a escuchar. En 2011 la Unesco lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, pero aquí sigue sonando a lo que fue: la canción de la gente del barrio. Ahora callejea hacia el sur, ladera arriba en dirección al castillo, hasta el pequeño Largo dos Trigueiros.

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