Casa do Alentejo

Why is it significant?

Cruza la puerta discreta del número 58 y sube la escalera: de repente estás en un patio de arcos de herradura, columnas finas y azulejos, con un aire tan andaluz que parece un trocito de la Alhambra caído en plena Lisboa.

Key Facts

PlaceCasa do Alentejo
AddressRua das Portas de Santo Antão 58, 1150-268 Lisboa, Portugal
Geo Coordinates38.71590, -9.13990
Part of WalkLisboa a bocados: ginjinha, pasteles, bacalao y mercados
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Cruza la puerta discreta del número 58 y sube la escalera: de repente estás en un patio de arcos de herradura, columnas finas y azulejos, con un aire tan andaluz que parece un trocito de la Alhambra caído en plena Lisboa. Es la Casa do Alentejo, y el contraste entre la calle y este patio ya vale el paseo.

El edificio es un palacio del siglo XVII, el Palácio Alverca. Su decoración neoárabe no es antigua: llegó a principios del siglo XX, cuando el palacio se convirtió en un casino de moda, el Magestic Club, en plena fiebre del exotismo. Desde los años treinta lo ocupa la Casa do Alentejo, una asociación de alentejanos que vivían en la capital y que querían un lugar para reunirse, bailar y, sobre todo, comer como en casa. Arriba, los salones conservan grandes paneles de azulejos.

El Alentejo, la gran llanura del sur, ocupa cerca de un tercio de Portugal, y su cocina es la de un campo pobre que convirtió la escasez en arte. El pan del día anterior no se tira: se convierte en açorda, una sopa de pan con ajo, cilantro, aceite y huevo escalfado, o en migas. Y luego está el porco preto, el cerdo negro que se cría en la dehesa comiendo bellotas... sí, primo hermano de tu cerdo ibérico.

Prueba a pedir carne de porco à alentejana y verás un plato desconcertante: cerdo con almejas, tierra y mar en la misma cazuela. Su origen se discute, y hay quien dice que nació más bien en el Algarve, pero se ha quedado con el apellido del Alentejo. En esta casa también resuena a veces el cante alentejano, un canto coral de hombres y mujeres que la UNESCO declaró patrimonio inmaterial en 2014.

Guarda sitio, porque esto acaba de empezar. Vuelve a la calle y sigue bajando hacia el sur. Donde la calle desemboca en una plaza alargada, junto a una iglesia, busca una barra minúscula con un solo mostrador y gente bebiendo de pie en vasitos: ahí te espera el licor más lisboeta de todos.

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