Rua das Portas de Santo Antão
Why is it significant?
Camina despacio por esta calle peatonal y deja que los escaparates te hablen: bogavantes, centollos, nécoras y percebes colocados sobre hielo como joyas, y detrás, camareros con chaqueta que te invitan a entrar.
Key Facts
| Place | Rua das Portas de Santo Antão |
|---|---|
| Address | Rua das Portas de Santo Antão, 1150-268 Lisboa, Portugal |
| Geo Coordinates | 38.71680, -9.14110 |
| Part of Walk | Lisboa a bocados: ginjinha, pasteles, bacalao y mercados |
| Generated | Generated |
Camina despacio por esta calle peatonal y deja que los escaparates te hablen: bogavantes, centollos, nécoras y percebes colocados sobre hielo como joyas, y detrás, camareros con chaqueta que te invitan a entrar. Bienvenido a la Rua das Portas de Santo Antão, el comedor más ruidoso de la Baixa de Lisboa y el punto de partida perfecto para un paseo que se hace con la boca abierta.
El nombre ya cuenta una historia. Aquí se abría una de las puertas de la muralla que el rey Fernando mandó levantar en la década de 1370, la cerca fernandina. Al otro lado empezaban los huertos y los caminos hacia el norte, y por esta puerta entraba en la ciudad buena parte de lo que se comía en ella: verduras, gallinas, vino en carros.
En el siglo XIX la calle se convirtió en una de las más animadas de Lisboa. Aquí está el Coliseu dos Recreios, inaugurado en 1890, donde han actuado desde compañías de ópera hasta circos; aquí tiene su sede la Sociedad de Geografía de Lisboa, fundada en 1875, que organizaba expediciones africanas; y aquí abrieron teatros, cafés y cervecerías. Después del espectáculo, la gente quería cenar... y la calle aprendió a darle de comer.
Fíjate en la palabra cervejaria. En Lisboa no es solo un sitio para beber cerveza: es un templo del marisco. Gambas al ajillo, almejas a Bulhão Pato con ajo, aceite y cilantro, cangrejo abierto en la mesa a martillazos. Y una costumbre lisboeta que sorprende a todo el mundo: al final de una mariscada, en lugar de postre, mucha gente pide un prego, un bocadillo de filete de ternera con ajo. Sí, carne después del marisco. Es casi un rito.
Un consejo de amigo: en esta calle conviven casas históricas y trampas para turistas, así que mira lo que comen los lisboetas antes de sentarte. Y ahora baja unos pasos por la misma calle. Fíjate en el número 58: una puerta discreta, casi anodina. No te dejes engañar: detrás se esconde un palacio que parece salido de Granada.