Praça do Município: el balcón de la República
Why is it significant?
Llegas a una plaza más íntima, presidida por un edificio neoclásico de columnas y frontón: los Paços do Concelho, el ayuntamiento de Lisboa. En el centro, sobre unos escalones, se retuerce una columna de mármol blanco como un sacacorchos, rematada por una esfera armilar.
Key Facts
| Place | Praça do Município: el balcón de la República |
|---|---|
| Address | Praça do Município, 1100 Lisboa, Portugal |
| Geo Coordinates | 38.70810, -9.13910 |
| Part of Walk | Lisboa renacida: la Baixa Pombalina y el terremoto de 1755 |
| Generated | Generated |
Llegas a una plaza más íntima, presidida por un edificio neoclásico de columnas y frontón: los Paços do Concelho, el ayuntamiento de Lisboa. En el centro, sobre unos escalones, se retuerce una columna de mármol blanco como un sacacorchos, rematada por una esfera armilar. Es el pelourinho, la picota de la ciudad.
Una picota era a la vez símbolo de autonomía municipal y lugar de castigo: allí se exponía a los condenados a la vergüenza pública, atados a la vista de todos. Esta es de finales del siglo XVIII, de la Lisboa pombalina, y es tan elegante que cuesta imaginarle esa función. Hace mucho que ya no castiga a nadie, y hoy sostiene, sobre todo, gaviotas y fotografías.
El ayuntamiento que ves tampoco es el que levantó Pombal. Aquel ardió en un incendio en 1863, y el actual, del arquitecto Domingos Parente da Silva, se terminó hacia 1880. Por dentro guarda escaleras monumentales y salones pintados, pero su gran momento no ocurrió dentro, sino fuera... en ese balcón central del primer piso.
En la mañana del 5 de octubre de 1910, tras una noche de combates en la ciudad, el republicano José Relvas salió a ese balcón y proclamó la República ante la multitud. El rey Manuel II, con veinte años, partía camino del exilio desde la playa de Ericeira y acabaría sus días en Inglaterra. Una monarquía de casi ocho siglos terminaba aquí, a un par de minutos de la esquina donde habían matado a su padre y a su hermano. Por eso el 5 de octubre es fiesta nacional, y cada año la ceremonia oficial vuelve a este balcón.
Antes de irte, fíjate en las calles que salen de la Baixa hacia el norte: rectas, del mismo ancho, con fachadas casi idénticas. Esa uniformidad no es pereza, es un programa político, y enseguida lo vas a ver de cerca. Toma la Rua do Comércio hacia el este, cruza la Rua do Ouro y la Rua da Prata, y detente al llegar a la Rua Augusta, justo bajo el gran arco.