Rua dos Correeiros: romanos bajo el banco y la jaula pombalina
Why is it significant?
Delante de este edificio de la Rua dos Correeiros nada hace sospechar lo que hay debajo. Fachada pombalina, cuatro pisos, ventanas alineadas como soldados en formación... Pero bajo tus pies, a pocos metros, hay más de dos mil años de Lisboa apilados como las capas de un pastel.
Key Facts
| Place | Rua dos Correeiros: romanos bajo el banco y la jaula pombalina |
|---|---|
| Address | Rua dos Correeiros 21, 1100 Lisboa, Portugal |
| Geo Coordinates | 38.71000, -9.13700 |
| Part of Walk | Lisboa renacida: la Baixa Pombalina y el terremoto de 1755 |
| Generated | Generated |
Delante de este edificio de la Rua dos Correeiros nada hace sospechar lo que hay debajo. Fachada pombalina, cuatro pisos, ventanas alineadas como soldados en formación... Pero bajo tus pies, a pocos metros, hay más de dos mil años de Lisboa apilados como las capas de un pastel.
En 1991, al reformar el edificio para un banco, los obreros toparon con unos tanques de piedra y argamasa. Eran piletas romanas donde se salaba pescado y se fermentaba el garum, la salsa de pescado que los romanos echaban a casi todo. Olisipo, la Lisboa romana, exportaba salazones por todo el Mediterráneo. Encima aparecieron restos islámicos y medievales, capa tras capa, y hoy se visitan en un pequeño núcleo arqueológico subterráneo.
Ahí abajo se ve también el truco que sostiene toda la Baixa: miles de estacas de pino clavadas en un suelo empapado, el de un antiguo brazo del río. Bajo el agua, sin aire, la madera no se pudre. Sobre esa alfombra de troncos van los cimientos de piedra, y sobre ellos, los edificios que ves.
El segundo secreto está dentro de las paredes: la gaiola pombalina, la jaula. Es un esqueleto de madera con aspas en forma de cruz de San Andrés, embutido en la mampostería, que permite al edificio balancearse durante un sismo sin desplomarse. Cuenta la historia que se ensayó con un modelo alrededor del cual marchaban tropas para simular el temblor. Sea leyenda o no, fue uno de los primeros sistemas antisísmicos pensados como tal en Europa, y además prefabricado: vigas, marcos y rejas salían del taller con medidas estándar.
El problema es que muchos edificios han perdido parte de su jaula, recortada en reformas para abrir locales y sótanos, y no pocos ingenieros advierten que la Baixa no está tan preparada como Pombal quiso. Lisboa vive sobre una zona sísmica, y lo sabe. Sigue ahora hacia el norte, por la Rua Augusta, hasta el final de la Baixa; cruza el Rossio por su lado este y busca, en la esquina, una iglesia de fachada sobria junto a un largo con árboles.