Palácio de Belém: el rey que no quiso volver a dormir bajo piedra
Why is it significant?
La fachada rosa que tienes delante, al otro lado del jardín de la Praça Afonso de Albuquerque, es el Palácio de Belém, residencia oficial del presidente de la República portuguesa.
Key Facts
| Place | Palácio de Belém: el rey que no quiso volver a dormir bajo piedra |
|---|---|
| Address | Praça Afonso de Albuquerque, 1300 Lisboa, Portugal |
| Geo Coordinates | 38.69820, -9.20040 |
| Part of Walk | Belém y los Descubrimientos: imperio, especias y memoria en Lisboa |
| Generated | Generated |
La fachada rosa que tienes delante, al otro lado del jardín de la Praça Afonso de Albuquerque, es el Palácio de Belém, residencia oficial del presidente de la República portuguesa. En el centro del jardín, sobre una alta columna, el virrey Afonso de Albuquerque mira hacia el río, como si todavía esperara noticias de la India.
Albuquerque fue el gran arquitecto del imperio portugués en el Índico: tomó Goa en 1510, Malaca en 1511 y Ormuz en 1515, a sangre y fuego. Su estrategia era tan sencilla como brutal: controlar los estrechos y los puertos, no los territorios, y obligar a todos los barcos a pagar por navegar. Una red de fortalezas que convirtió a un pequeño reino atlántico en dueño del comercio de la pimienta.
El palacio lo compró el rey Juan V en 1726 como casa de recreo junto al agua, y ese capricho salvó vidas. La mañana del terremoto de 1755 la familia real estaba aquí, en Belém, y no en el palacio de la Ribeira, que se derrumbó y ardió. José I quedó tan aterrado que no quiso volver a dormir bajo techo de piedra: vivió el resto de su vida en un palacio de madera y lona en la colina de Ajuda, la llamada Real Barraca.
Y cerca de aquí se fraguó el episodio más oscuro de su reinado. Una noche de septiembre de 1758, unos disparos alcanzaron el carruaje del rey cuando volvía, dicen, de una cita secreta. Pombal culpó a la poderosa familia Távora y al duque de Aveiro, y en enero de 1759 fueron ejecutados en Belém con una crueldad que escandalizó a Europa. Verás su rastro en la próxima parada, junto al lugar más dulce de Lisboa.
Antes de seguir, fíjate en el edificio neoclásico que flanquea el palacio por el este: es el antiguo picadero real, donde estuvieron los carruajes hasta 2015. Camina ahora hacia el oeste por la Rua de Belém, bajo los toldos y las fachadas bajas, y busca la cola de gente frente a una casa de azulejos azules con casi dos siglos de historia.