Museu Nacional dos Coches: el imperio sobre ruedas

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Este gran bloque de hormigón gris, suspendido sobre pilares, guarda uno de los tesoros más inesperados de Lisboa: una de las colecciones de carruajes reales más ricas del mundo. Lo diseñó el brasileño Paulo Mendes da Rocha, premio Pritzker, y abrió en 2015.

Key Facts

PlaceMuseu Nacional dos Coches: el imperio sobre ruedas
AddressAvenida da Índia 136, 1300 Lisboa, Portugal
Geo Coordinates38.69690, -9.19800
Part of WalkBelém y los Descubrimientos: imperio, especias y memoria en Lisboa
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Este gran bloque de hormigón gris, suspendido sobre pilares, guarda uno de los tesoros más inesperados de Lisboa: una de las colecciones de carruajes reales más ricas del mundo. Lo diseñó el brasileño Paulo Mendes da Rocha, premio Pritzker, y abrió en 2015. Un arquitecto de Brasil construyendo la casa de las carrozas de los antiguos reyes de Brasil... la historia tiene sentido del humor.

El museo lo fundó en 1905 la reina Amélia en el antiguo picadero real, junto al palacio, que verás en la próxima parada. La reina quería salvar los coches de gala de la corte, que se estaban quedando sin uso con la llegada del automóvil. Hay sillas de manos, berlinas, calesas, coches de niño, literas... más de tres siglos de lujo sobre ruedas.

Las joyas son los coches de la embajada que el rey Juan V envió al papa Clemente XI en 1716. En uno de ellos, el llamado coche de los Océanos, dos ancianos tallados se dan la mano en la parte trasera: son el Atlántico y el Índico, unidos por la ruta portuguesa del cabo de Buena Esperanza. Es propaganda dorada, el imperio contado con tallas, terciopelo y pan de oro, pagado en buena medida con el oro que llegaba entonces de Brasil.

Y hay una pieza que interesa especialmente a un visitante español: el coche más antiguo de la colección, de finales del siglo XVI o principios del XVII, que la tradición asocia a Felipe II de Portugal, es decir, Felipe III de España. Se cree que lo usó en su viaje a Lisboa en 1619, cuando vino a que las Cortes juraran a su hijo como heredero. Un carruaje sobrio, casi austero, para un rey que visitaba su otro reino.

Hay también un carruaje que nadie mira sin un escalofrío: el landó en el que viajaban el rey Carlos I y su hijo mayor cuando los asesinaron en 1908, en el Terreiro do Paço. Ahora camina hacia el oeste unos minutos, hasta una plaza ajardinada con una estatua sobre una columna, frente a una larga fachada rosa.

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