Rua dos Bacalhoeiros
Why is it significant?
Estás en una calle larga y estrecha, paralela al río, con tiendas a pie de calle, olor a mar y alguna fachada que asoma con un aire diferente al fondo. Es la Rua dos Bacalhoeiros, la calle de los comerciantes de bacalao. En Lisboa, hasta las calles tienen apetito.
Key Facts
| Place | Rua dos Bacalhoeiros |
|---|---|
| Address | Rua dos Bacalhoeiros, 1100-068 Lisboa, Portugal |
| Geo Coordinates | 38.70920, -9.13470 |
| Part of Walk | Lisboa a bocados: ginjinha, pasteles, bacalao y mercados |
| Generated | Generated |
Estás en una calle larga y estrecha, paralela al río, con tiendas a pie de calle, olor a mar y alguna fachada que asoma con un aire diferente al fondo. Es la Rua dos Bacalhoeiros, la calle de los comerciantes de bacalao. En Lisboa, hasta las calles tienen apetito.
Aquí viene la gran paradoja de la cocina portuguesa. El bacalao es el plato nacional, el fiel amigo, como lo llaman, y sin embargo no vive en las aguas de Portugal. Es un pez de mares fríos. Desde el siglo XVI, pescadores portugueses cruzaron el Atlántico hasta los bancos de Terranova para capturarlo, salarlo a bordo y traerlo de vuelta. La sal convertía un pescado perecedero en un alimento que aguantaba meses, perfecto para un país de marinos y de ayunos religiosos.
Durante el Estado Novo, la dictadura de Salazar convirtió el bacalao en asunto de Estado. Se organizó la llamada Frota Branca, la flota blanca, con veleros pintados de blanco que pasaban meses en Terranova y Groenlandia. Los pescadores salían solos, en pequeños botes de un solo hombre, los dóris, en medio de la niebla y del hielo... y muchos no volvieron. Detrás de cada bacalao de Navidad hubo, durante décadas, un trabajo durísimo.
Los portugueses dicen que hay mil y una maneras de cocinar bacalao, y no exageran demasiado. Bacalhau à Brás, deshilachado con patata paja y huevo; bacalhau com natas, gratinado con nata; pataniscas, unos buñuelos fritos; y el de Nochebuena, cocido con coles, patatas y garbanzos, regado con buen aceite. Hoy la mayor parte llega de Noruega, pero la manera de prepararlo sigue siendo muy portuguesa.
Al fondo de la calle verás la fachada cubierta de puntas de diamante de la Casa dos Bicos, de 1523, hoy sede de la Fundación José Saramago. Camina hacia ella y sigue un poco más, hasta salir a una explanada abierta junto al río. Tiene uno de los nombres más sabrosos de Lisboa: el Campo das Cebolas, el campo de las cebollas.