Puerta Niomon de Kiyomizu-dera: El Portal Bermejo y la Pagoda Sanjuto

Why is it significant?

Sitúese al pie de la ancha escalinata de piedra frente a la monumental Puerta Niomon, resplandeciente en un bermellón brillante que contrasta con el denso follaje verde del monte Otowa.

Key Facts

PlacePuerta Niomon de Kiyomizu-dera: El Portal Bermejo y la Pagoda Sanjuto
Address1 Chome-294 Kiyomizu, Higashiyama Ward, Kyoto 605-0862, Japón
Geo Coordinates34.99580, 135.78300
Part of WalkKioto: Gion e Higashiyama, Callejones de Geishas y Kiyomizu-dera
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Sitúese al pie de la ancha escalinata de piedra frente a la monumental Puerta Niomon, resplandeciente en un bermellón brillante que contrasta con el denso follaje verde del monte Otowa. Reconstruida alrededor del año mil quinientos en la etapa final del periodo Muromachi, esta grandiosa estructura de dos niveles se eleva a casi catorce metros de altura. En las hornacinas laterales, dos imponentes estatuas de fieros guardianes Nio exhiben su musculatura tensa para ahuyentar a las fuerzas oscuras del recinto sagrado. A sus espaldas destaca la silueta bermeja de la pagoda Sanjuto, la torre de tres pisos más alta de todo Japón.

La pagoda Sanjuto alcanza más de treinta y un metros de elevación y cobija en su interior delicadas pinturas esotéricas del Buda cósmico Dainichi Nyorai. Sus maderas ensambladas han sido cuidadosamente restauradas siguiendo las técnicas de carpintería tradicional transmitidas de maestros a aprendices desde el periodo Heian. Los arquitrabes profusamente tallados exhiben motivos florales de peonías imperiales y nubes celestiales policromadas en oro y bermellón, reflejando la consumada maestría de los carpinteros del periodo Muromachi.

En el cercano pabellón Zuigudo, los peregrinos pueden participar en el conmovedor rito del Tainai Meguri, o regreso al vientre materno. Avanzando a oscuras a través de un pasadizo subterráneo sin luz alguna, guiado únicamente por un enorme rosario de cuentas de madera anclado a la pared, se alcanza finalmente una roca tenue con una sílaba sánscrita iluminada.

Toque la gran campana de bronce suspendida en el campanario exterior, fundida en mil cuatrocientos setenta y ocho, cuyas notas graves y pausadas acompañan las oraciones vespertinas de los monjes desde hace más de cinco siglos. Los fieles se inclinan con veneración ante el majestuoso umbral antes de acceder a la explanada superior del templo.

Avance por la explanada panorámica para acceder a la célebre terraza de madera suspendida del Hondo de Kiyomizu-dera.

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