Torre degli Alberti: anatomía de una casa-torre
Why is it significant?
Aquí la calle se abre en un cruce y aparece una torre de piedra con una pequeña logia de columnas a sus pies: es la Torre degli Alberti, y en sus muros aún asoma el escudo de la familia, con sus cadenas. Es el mejor sitio del paseo para entender cómo funcionaba de verdad una casa-torre.
Key Facts
| Place | Torre degli Alberti: anatomía de una casa-torre |
|---|---|
| Address | Via de' Benci, 50122 Firenze FI, Italy |
| Geo Coordinates | 43.76790, 11.25980 |
| Part of Walk | La Florencia de Dante: güelfos, gibelinos y casas-torre medievales |
| Generated | Generated |
Aquí la calle se abre en un cruce y aparece una torre de piedra con una pequeña logia de columnas a sus pies: es la Torre degli Alberti, y en sus muros aún asoma el escudo de la familia, con sus cadenas. Es el mejor sitio del paseo para entender cómo funcionaba de verdad una casa-torre.
Fíjate en los agujeros cuadrados alineados en la piedra. No son decoración ni heridas de guerra: ahí encajaban las vigas de balcones, pasarelas y voladizos de madera. Una casa-torre medieval no era la fortaleza desnuda que imaginamos; iba vestida de madera, con galerías colgadas sobre la calle, tienda o almacén en la planta baja y vivienda arriba. Si estallaba una pelea, la madera se retiraba y la torre volvía a ser una caja de piedra con la puerta en alto.
Los Alberti eran mercaderes y banqueros güelfos, gente del comercio de la lana: la nueva aristocracia del dinero. Su poder llegó a inquietar tanto a las familias rivales que a finales del siglo XIV fueron expulsados de Florencia. Por eso el más famoso de todos ellos, Leon Battista Alberti, el arquitecto y teórico del Renacimiento, nació lejos, en Génova, en 1404, hijo de un exiliado. Destierro otra vez: en esta ciudad casi parecía un oficio familiar.
Este barrio guarda además otra memoria, más reciente. El 4 de noviembre de 1966, el Arno se desbordó y la zona de Santa Croce, una de las más bajas de Florencia, quedó bajo varios metros de agua y barro. Por estas calles verás pequeñas placas que marcan hasta dónde llegó el agua. Búscalas con la mirada: dan una idea muy física de lo que vivió la ciudad, y de los voluntarios que vinieron de todo el mundo a sacar libros y cuadros del lodo.
Las torres sobrevivieron a las guerras, a los decretos y a las inundaciones; las familias que las levantaron, no siempre. Ahora toma Via dei Neri hacia el oeste, una calle estrecha llena de olor a comida, y sigue recto pasando junto a los Uffizi. Detrás de la galería te espera una calle corta y silenciosa: Via dei Georgofili.