Via dell'Isola delle Stinche: buchette del vino y la leyenda del gelato

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Recorre esta callejuela estrecha y fíjate en el nombre de la placa: Via dell'Isola delle Stinche, la isla de las Stinche. Suena a mar, pero aquí se alzaba la gran cárcel medieval de Florencia, un bloque cerrado como una isla en medio del barrio, donde en 1513 estuvo preso Maquiavelo.

Key Facts

PlaceVia dell'Isola delle Stinche: buchette del vino y la leyenda del gelato
AddressVia dell'Isola delle Stinche, 50122 Firenze FI, Italy
Geo Coordinates43.76990, 11.26010
Part of WalkFlorencia para comérsela: mercados, buchette del vino y cafés históricos
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Recorre esta callejuela estrecha y fíjate en el nombre de la placa: Via dell'Isola delle Stinche, la isla de las Stinche. Suena a mar, pero aquí se alzaba la gran cárcel medieval de Florencia, un bloque cerrado como una isla en medio del barrio, donde en 1513 estuvo preso Maquiavelo. En el siglo XIX la derribaron, y en su solar se levantó el teatro que hoy se llama Teatro Verdi.

Ahora mira las fachadas con atención, a la altura de la mano: en esta calle sobrevive una buchetta del vino, una ventanita en arco del tamaño de una botella. Las grandes familias florentinas tenían viñedos en el campo y querían vender su vino sin intermediarios, y en el siglo XVI se les permitió venderlo al por menor desde sus propias casas. Abrieron un hueco en la pared: el cliente llamaba, un criado abría la portezuela, cogía el frasco vacío y lo devolvía lleno. La más fotografiada está en el Palazzo Antinori, de una familia que ya figuraba en el gremio de vinateros en 1385, y en la ciudad se conocen más de ciento cincuenta.

Luego llegó la peste de 1630, y el médico Francesco Rondinelli contó cómo el vino pasaba por estas ventanitas sin contacto, y las monedas se recogían en una paleta de metal que se lavaba con vinagre. En 2020, durante la pandemia, algunas volvieron a abrirse, y en esta misma calle una heladería sirvió helados a través de su buchetta.

Porque esta calle huele hoy a helado, y es el lugar perfecto para la leyenda que Florencia repite con orgullo. Su protagonista es Bernardo Buontalenti, arquitecto y escenógrafo de los Médici en el siglo XVI, tan famoso por sus fuegos artificiales que lo apodaban Bernardo de las Girándulas. Cuentan que para una fiesta de la corte, en honor de una delegación española según algunas versiones, presentó un postre helado de crema, leche y huevo, enfriado con la nieve que los Médici guardaban en neveras. Ningún documento lo prueba, pero el sabor crema Buontalenti existe, y lo encontrarás en muchas vitrinas florentinas.

Pruébalo como se prueba una leyenda: sin pedir pruebas. Después sal a Via Ghibellina, sigue hacia el este y sube por las callejuelas que van hacia el norte hasta una plaza abierta con una elegante logia de columnas: la que se construyó para vender pescado.

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