Museo di San Marco: Fra Angelico y la voz de Savonarola
Why is it significant?
Ponte frente a la fachada sencilla del convento de San Marco, en el lado este de la plaza, y escucha un momento el tráfico de autobuses.
Key Facts
| Place | Museo di San Marco: Fra Angelico y la voz de Savonarola |
|---|---|
| Address | Piazza San Marco 3, 50121 Firenze FI, Italy |
| Geo Coordinates | 43.77850, 11.25940 |
| Part of Walk | Florencia tras los pasos de Miguel Ángel: del jardín de los Médici a su tumba en Santa Croce |
| Generated | Generated |
Ponte frente a la fachada sencilla del convento de San Marco, en el lado este de la plaza, y escucha un momento el tráfico de autobuses. Detrás de estos muros todo es silencio: un claustro con un cedro, celdas diminutas, y en cada celda un fresco pintado por un fraile, Fra Angelico, para que sus hermanos rezaran mirándolo.
Si entras, sube la escalera del dormitorio. Al llegar arriba te recibe de golpe la Anunciación, quizá la más delicada del Renacimiento: un ángel de alas de colores y una Virgen sentada bajo un pórtico tan sobrio que parece de Brunelleschi. Cosme el Viejo pagó la reforma del convento, y Michelozzo le añadió una biblioteca luminosa, una de las primeras bibliotecas públicas de Europa.
Pero en la década de 1490 aquí mandaba otro hombre. Girolamo Savonarola, un fraile de Ferrara, prior de San Marco desde 1491, predicaba contra el lujo, contra los Médici y contra los papas, y anunciaba castigos de Dios. Florencia lo escuchaba temblando. Miguel Ángel también. Su biógrafo Ascanio Condivi escribió que, ya anciano, el artista decía recordar todavía la voz de aquel fraile. Y su hermano mayor, Leonardo, se hizo dominico.
En 1494, con el ejército francés de Carlos VIII a punto de llegar, Miguel Ángel huyó a Venecia y a Bolonia, poco antes de que los Médici fueran expulsados de la ciudad. Se ahorró ver lo que vino después: las hogueras de las vanidades, donde ardieron espejos, naipes y pinturas, y en 1498 el asalto a este convento, mientras su campana tocaba a rebato. A Savonarola lo quemaron en la plaza de la Signoria aquel mismo mayo.
Esa campana, la Piagnona, está hoy en el museo. La ciudad la castigó como a un culpable más y la desterró fuera de las murallas durante años. Y en las celdas del prior se conserva su retrato de perfil, pintado por su seguidor Fra Bartolomeo. Ahora toma Via Cesare Battisti, que sale de la esquina de la plaza hacia el este: desemboca en la plaza más armoniosa de Florencia.