Sant'Ambrogio: el milagro del cáliz
Why is it significant?
Ante ti tienes una fachada sencilla, casi de pueblo, que preside una plaza de barrio con terrazas y bicicletas apoyadas en cualquier sitio: es la iglesia de Sant'Ambrogio. Por fuera no promete mucho. Por dentro guarda una historia de vino que todo el barrio conocía de memoria.
Key Facts
| Place | Sant'Ambrogio: el milagro del cáliz |
|---|---|
| Address | Piazza di Sant'Ambrogio, 50121 Firenze FI, Italy |
| Geo Coordinates | 43.77150, 11.26680 |
| Part of Walk | Florencia para comérsela: mercados, buchette del vino y cafés históricos |
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Ante ti tienes una fachada sencilla, casi de pueblo, que preside una plaza de barrio con terrazas y bicicletas apoyadas en cualquier sitio: es la iglesia de Sant'Ambrogio. Por fuera no promete mucho. Por dentro guarda una historia de vino que todo el barrio conocía de memoria.
La iglesia lleva el nombre de san Ambrosio, el obispo de Milán, que según la tradición pasó por Florencia a finales del siglo IV. Durante siglos fue la parroquia de un barrio de artesanos, tintoreros y obreros de la lana, a las puertas de las murallas, con huertos y conventos alrededor. Un barrio de gente que trabajaba con las manos y comía lo que daba el mercado.
Y aquí ocurrió, en 1230, lo que los florentinos llamaron el milagro de Sant'Ambrogio. Cuenta la tradición que un sacerdote, al terminar la misa, olvidó limpiar bien el cáliz, y que al día siguiente encontró en él el vino convertido en sangre viva. La reliquia se conserva en una capilla de la iglesia, y durante siglos se llevó en procesión, sobre todo en tiempos de peste o de guerra.
Más de dos siglos después, Cosimo Rosselli pintó en esa capilla un fresco con la procesión del milagro, lleno de florentinos de su época, con sus ropas y sus caras, como un reportaje gráfico del siglo XV. Y en esta misma iglesia está enterrado Andrea del Verrocchio, el escultor en cuyo taller se formó un muchacho llamado Leonardo da Vinci. No está mal para una parroquia que casi nadie visita.
Fíjate en la vida de la plaza: aquí la gente del barrio se encuentra antes y después de la compra, y por la tarde las terrazas se llenan para el aperitivo. Ahora gira hacia el sur, apenas unos pasos, hasta una gran nave de hierro rodeada de puestos al aire libre. Es el mercado donde compran los florentinos de verdad.